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Comportamiento y bienestar del bovino lechero (Segunda Parte)

Comportamiento y bienestar del bovino lechero (Segunda Parte)

 

Salud 

 

Los indicadores de salud utilizados por los veterinarios y los productores se centran generalmente en enfermedades, lesiones y problemas reproductivos. Sin embargo, los problemas de funcionamiento y la adaptación biológica al ambiente productivo son claramente una preocupación para el bienestar.

La intensicación, los programas de mejoramiento genético, los avances en la tecnología de ordeño y mejoras en la alimentación, han creado animales capaces de producir más leche de la que se necesita para alimentar un ternero en condiciones naturales. Bajo estos esquemas, la producción de una vaca está situada entre 7,500 a 12, 000 kg de leche (con una lactancia de 305 días), aunque en altas productoras pueden llegar a los 20,000 Kg. Este rendimiento entraña múltiples problemas de bienestar y salud, por ejemplo un animal debe soportar un peso de tejido mamario y leche almacenada que puede ir entre 70 a 140 Kg. Esto se complica con la edad, debido a la relajación de los ligamentos de la ubre, complicando el movimiento y desplazamiento de los animales que pueden originar problemas de cojeras, lesiones en la ubre y mastitis. 

 

Las cojeras son consideradas como un importante problema de bienestar en las vacas lecheras. Las vacas que sufren de una lesión podal no pueden enfrentar a su entorno debido a las dificultades para expresar patrones de comportamiento normales. 

 

La etiología esta lesion están relacionada a factores tales ambientales (suelos de concreto, pisos húmedos y cubículos incomodos), comportamentales (dominancia social, temperamento), infecciosos (Fusobacterium necrophorum, Bacteroides melani- nogénicus, Spirochaetas penortha, Corynebacterium pyogenes), nutricionales (bajo contenido de bra y alto porcentaje de proteínas), hereditarios (animales grandes y/o pesados, conformación de los miembros) y la habilidad de la vaca para adaptarse a este entorno. 

 

Las respuestas conductuales específicas determinarán la manera en que estos factores predisponentes influyen en la presentación de problemas locomotores. Por ejemplo, en un estudio sobre la susceptibilidad individual a presentar diferentes tipos de padecimientos, se observó que aquellos individuos que tienden que evadir socialmente a otros y que permanecen más tiempo parados, son más susceptibles a presentar lesiones de tipo infeccioso. Desafortunadamente, los operarios tienen dificultades para identificar animales enfermedades en las primeras etapas del padecimiento, sobre todo en grandes hatos, donde se di culta la observación. Otro problema es que en muchas evaluaciones se realizan en sustratos como la paja o el pasto, que amortiguan el paso y reducen la visibilidad de la claudicación. 

 

Aunque existen varios métodos de puntuación basados en la dinámica, estos están basados en pocos patrones o en cambios posturales muy concretos como la espalda arqueada, por lo que es recomendable considerar observaciones complementarias, como el tiempo de descanso y el tiempo de dinámica para tener un diagnóstico más certero. 

 

Actualmente existen técnicas computarizadas basadas en la cinemática que obtienen medidas precisas de la dinámica y cómo esta cambia con los diferentes tipos de lesiones, sin embargo su uso práctico es aun limitado. 

 

La mastitis es otra enfermedad de origen multifactorial, estrechamente vinculada a la intensificación y constituye un problema serio económico y de bienestar, por la alta incidencia y prevalencia en granjas comerciales. Puede ser definida como una in amación de la glándula mamaria producto de una etiología infecciosa o no infecciosa. 

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Aunque la mayoría de la mastitis es de origen bacteriano, la mastitis se caracteiza por cambios físico-químicos de la leche y cambios siopatológicos del tejido mamario, con posibles síntomas sistémicos. Existen factores conductuales predisponentes, como el mamado entre vaquillas o vacas del hato. 

 

Este comportamiento puede causar problemas de mastitis en la vaca receptora, debido a la inoculación de patógenos vía salival del animal emisor, además de causar deformidad, endurecimiento y/o destrucción de los pezones. 

 

El tipo de alojamiento es también un determinante en la aparición de mastitis, por ejemplo un estudio encontró que las vacas mantenidas en áreas comunes con camas de paja tuvieron una incidencia significativamente mayor de mastitis clínica en comparación con las vacas alojadas en cubículos con camas de arena. 

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Las lesiones y/o callosidades del cuello son también una afección relativamente común, debido al contacto prolongado con la barra superior de los comederos durante el consumo de forraje. Estas lesiones son provocadas cuando la distancia entre el comedero y la barra metálica superior es corta, lo cual es común en comederos diseñados hace 40 años cuando las vacas eran más pequeñas de lo que son actualmente. En el presente, estas barras han sido sustituidas por cables que pueden ser revestidos de tubos de PVC y ser ajustadas en su altura, por lo que pueden aminorar el contacto y los daños, además de ser más flexibles. 

 

Productividad y calidad del producto 

 

En los últimos años, una serie de evidencias indican que la falta de bienestar repercute en el comportamiento productivo de los animales y la calidad de sus productos. Convirtiéndose en un argumento importante en la promoción del bienestar en la industria ganadera, asumiéndose de manera automática que altos niveles de bienestar, garantizan una mayor producción, lo cual no es necesariamente cierto. 

 

Por ejemplo, las vacas lecheras de alta producción tienen niveles de productividad incompatibles con un elevado nivel de bienestar. El costo biológico del estrés de producción al que están sometidas hace que otras funciones vitales como la reproducción sean afectadas, debido a que el intervalo entre partos se alarga. Este costo se traduce en una elevada incidencia de enfermedades metabólicas, superando el punto de inflexión a partir del cual la relación entre productividad y bienestar pasa a ser negativa. 

 

La selección genética, los programas de alimentación y manejo han alcanzado un “techo biológico” donde una mayor productividad es incompatible con un aceptable nivel de bienestar. 

 

Estudios recientes, en bovinos de leche y de carne han demostrado que cuando se mejoran las condiciones de vida de un animal de manera significativa y este se adapta al medio productivo exitosamente, los animales alcanzan un potencial productivo determinado, que no necesariamente es producir más. Es decir, si se reduce el estrés en la producción, lo que se disminuye o previene son las perdidas en cantidad y/o calidad de los productos. 

 

Lo cual sugiere que los efectos del estrés en la calidad de los productos tiene un efecto enmascarador, que no permite medir otros efectos reales de los factores determinantes de la calidad de un producto como el tipo de sistema de producción, alimentación, raza y edad. 

 

El manejo violento de los operarios en el ganado lechero ha sido documentado como uno de los principales factores que afectan el rendimiento en los establos lecheros, incluso donde las vacas tienen la habilidad de reconocer al operario que las maltrata y esto influye en el rendimiento lechero. 

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Otro estudio realizado en 94 establos en los que se implementó un programa de intervención para mejorar las actitudes y el manejo hacia los animales, mostrando una mejora en la cantidad de leche producida, además de niveles de calidad óptimos de proteína y grasa. También se ha encontrado que el estrés social potenciado en sistemas intensivos tiene una influencia importante en el rendimiento productivo, donde las vacas de alta dominancia producen más leche en comparación con las de baja. 

 

Otro ejemplo es la higiene corporal que proporciona información sobre la calidad de vida y características de las instalaciones, la cual está altamente influenciada por las altas densidades, la época de lluvias, una mala limpieza de los cubículos, y un alto contenido de humedad de los sustratos utilizados como cama. Las vacas con mayores índices de suciedad son más proclives a tener altos valores en el conteo de células somáticas, que están asociadas a un descenso en la producción láctea, reducción a la concentración de grasa, lactosa y  caseína, además de un efecto negativo en la calidad sensorial en leche pasterizada. 

 

Conclusiones 

 

Teniendo en cuenta que la tendencia actual es el la intensificación de la producción, es necesario desarrollar herramientas y protocolos que minimicen el costo biológico de la adaptación de los animales a estos desafíos. 

 

Es posible que el impacto del estrés haya sido subestimado en el pasado. Sin embargo, es imprescindible invertir en mejoras en el presente, para procurar el bienestar de los animales y prevenir las pérdidas de la industria lechera. 

 

Estas mejoras deberían dirigirse al establecimiento de programas que tengan al bienestar animal como una prioridad, además de la existencia de una legislación que deberá estar basada en evidencias científicas. 

 

Al mismo tiempo, será necesario informar a los consumidores y advertir a la industria lechera que el valor ético de un producto es un elemento de creciente importancia económica y una oportunidad de negocio que va 

 

en aumento. 

 

Este trabajo fue presentado en el 15° Congreso Internacional de Médicos Veterinarios Zootecnistas Especialistas en Bovinos de la Comarca Lagunera. GI 

 

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Fuente: AMVEB Laguna 

 

Departamento
de Ciencias de la Alimentación, División de Ciencias Biológicas y de la Salud.
Universidad Autónoma Metropolitana, UAM-Lerma. 

 

Modificado por última vez enMartes, 09 Agosto 2016 10:54
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