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Reproducción (17)

Acondicionamiento Vaca-Becerro 1era Parte

  Reproducción  

Los sistemas de producción de bovinos en nuestro país son variados, se pueden clasificar por su especialización en la producción (productores de carne, leche o doble propósito) o por las características de manejo (estabulado, semiestabulado o pastoreo). Independientemente de su clasificación, todos tienen el propósito de ser rentables. El sistema de producción bovina de doble propósito se caracteriza por producir leche y carne en áreas tropicales, donde se ordeña mediante el amamantamiento del becerro, se utiliza baja cantidad de insumos, escasa tecnología, las unidades de producción son ranchos, la principal fuente de alimentación es el pasto y las vacas que se emplean generalmente son cruzas de razas Europeas con Cebú. Estos sistemas se localizan principalmente en áreas tropicales, donde se encuentra el 40% del inventario nacional que produce el 28% de leche y 39% de carne que se consume en el país. A pesar de su importancia económica y productiva, estos sistemas presentan índices productivos bajos debido a su escasa o nula adopción de tecnología, falta de asistencia técnica, falta de datos e información, entre otros. Actualmente, existen técnicas que puede incrementar y eficientizar la producción y rentabilidad de estos sistemas, por ejemplo se puede incrementar la producción de leche a 2,500 kilogramos por lactancia, disminuir la edad a primer parto a 30 meses, acortar los períodos interpartos a 14 meses y aumentar el peso de los becerros al destete a 180 kilogramos en 12 meses.

acondicionamiento

Para lograr lo anterior, se deben considerar aspectos de manejo, alimentación, genética y sanidad, ya que impactan en forma importante en el desempeño productivo, reproductivo y salud de vacas y terneros. En el caso de las vacas que ya se encuentran en producción láctea, su acondicionamiento debe realizarse desde el momento del secado, que es el periodo de tiempo que se le proporciona a la glándula mamaria para su involución y regeneración, a fin de que en la siguiente lactancia presente un buen desempeño productivo.

Antes de realizar el secado, se debe diagnosticar y tratar a las vacas que presentan mastitis subclínica o clínica, de tal forma que se tenga plena seguridad que la glándula mamaria se encuentra totalmente sana al momento del secado, ya que de no ser así, el microrganismo se mantendrá latente durante el periodo seco y cuando la glándula mamaria nuevamente produzca leche, se desarrollará y generará mastitis.

La mastitis en vacas al secado, puede tratarse con tilosina a razón de 20 mg/kg de peso corporal (Ba.setyl® 200: 1 ml por 10 kg de peso) o bien con enrrofloxacina a dosis de 2.5 mg por kg de peso corporal (Piroflox® 10%: 1 ml por 40 kg de peso). Cualquiera de estos antibióticos presentan buena penetración y actividad en glándula mamaria y deben administrase por vía intramuscular cada 24 horas. El tratamiento se realizará de 3 a 5 días y el periodo de retiro de leche no será limitante ya que no se utilizará para consumo humano, debido a que son vacas en proceso de secado.

Para mantener a la glándula mamaria sana durante el periodo seco, es conveniente administrar Cloxacilina de larga acción, antibiótico de amplio espectro y larga acción bactericida (1 jeringa de Masticlyn® Secado por cuarto).

Previamente a su aplicación, se ordeña la vaca a fondo, se desinfecta el esfínter del pezón, se retira el capuchón de la jeringa e introduce la cánula al pezón y se administra el producto, se realiza un ligero masaje en el pezón y la glándula para distribuir el producto, finalmente se aplica un sellador.  Si las vacas están consumiendo concentrado durante la producción láctea, se retira dicho alimento de 1 a 2 semanas antes del momento de su secado y se alimentará solo con forraje, para reducir la cantidad de energía y limitar la producción de leche. Las vacas que han estado lactando generalmente presentan una condición corporal baja (2 a 2.5) al momento del seca.do y se requieren proporcionar una alimentación adecuada para que al momento del parto su condición corporal sea en promedio de 3.5 a 3.75 en escala del 1 al 5 (l es la vaca más flaca o caquéxica y 5 la vaca más gorda u obesa).

La condición corporal se refiere a la cantidad de reservas corporales de energía que una vaca posee y presenta una influencia muy importante en la salud, producción láctea y eficiencia reproductiva de la vaca. Al momento del parto e inmediata.mente después del parto, la vaca presenta un balance negativo de energía porque la demanda para la producción láctea es mayor que la ingerida en el alimento, por lo tanto, utiliza sus reservas corporales para cubrir dichas necesidades. Si la vaca no tiene una adecuada condición corporal al momento del parto, no tendrá la capacidad para reproducirse y gestarse en los primeros 120 días posparto y no logrará producir un becerro al año. Con la pérdida de una unidad en la condición corporal, la vaca presenta un índice de concepción promedio del 50%, con dos unidades de pérdida 34% y más unidades 21%. Vacas flacas o gordas al momento del parto son vacas problema. Las vacas flacas tienen mayor probabilidad de presentar atonía uterina, falta de contracción uterina o retención placentaria por deficiencia de minerales, desplazamiento de abomaso, producen poca cantidad de calostro y leche, sus terneros tienden a ser débiles y enfermos, estas vacas demoran en la presencia del ciclo estral y la manifestación de estro o calor pos.parto, presentan problemas para gestarse por deficiente desarrollo y ovulación folicular. Las vacas gordas tienen mayor predisposición de presentar dificultad al parto por agotamiento y falta de condición física, tienden a desarrollar cetosis y producen poca leche. Para mejorar la condición corporal de las vacas flacas se puede proporcionar 2 kg de concentrado, por vaca por día y durante los últimos 45 a 60 días de gestación. El concentrado debe tener 18 a 20% de Proteína cruda (PC), 1.6 a 1,8 Mega calorías de Energía Metabolizable por kg de Materia seca (Ms) y sales minerales. En el concentrado o en las sales minerales se puede proporcionar 2 gr de Maxifolipol® por vaca por día, es un promotor de la producción cuyo principio activo Flavofosfolipol actúa eliminando bacterias Gram Positivas productoras de metano que es energía que el bovino no puede utilizar y desecha al ambiente. Al eliminar dichas bacterias permite el desarrollo de poblaciones bacterias que degradan la celulosa de los forrajes favoreciendo la absorción de nutrientes y formación de ácido propiónico y glucosa, energía que las vacas emplean en ese momento para mejorar su condición corporal. También se puede administrar vitaminas A, D y E (Seba® ADE, 5 ml por vaca) por vía intramuscular para mejorar el metabolismo de nutrientes y condición corporal, favorecen el desarrollo del ternero dentro de su madre y estimulan la actividad del sistema de defensa de la vaca.

La vitamina A participa en la regeneración de epitelios y mejora la actividad del sistema inmune, la vitamina D participa en el metabolismo de calcio para la formación ósea y dental del becerro que se encuentra gestando y producción de leche de la vaca al momento del parto. La vitamina E presenta actividad antioxidante intra y extra celularmente; elimina radicales hidroxilos que son tóxicos para la células, forma parte de los componentes estructurales de las membranas celulares, siendo importante para la estructura y crecimiento muscular. Durante el periodo seco, se puede desparasitar interna y externamente a las vacas, ya que no producen leche y no se tendrá que realizar retiro de la misma. Se sugiere emplear Sulfóxido de Albendazol (Novox®: 1 ml/ 50 kg de peso corporal vía intramuscular superficial o subcutánea), que elimina parásitos internos pulmonares, gastrointestinales, incluyendo fasciola hepática en diferentes fases larvarias. También se puede utilizar Ivermectina al 1% a una dosis de 200 mg por kg de peso corporal (Ectosin® MP 1 ml/ 50 kg de peso corporal) vía subcutánea, que además de eliminar parásitos internos, elimina parásitos externos tales como piojos y garrapatas. También al momento del secado es conveniente administrar vacunas con virus muertos (virus de la rinotraqueítis infecciosa bovina (IBR), parainfluenza 3 (PI3), Virus respiratorio sincitial Bovino (VRSB), Adenovirus y Diarrea Viral bovina (DVB)) y bacterinas (Clostridium chauvoei y C. septicum, Clostridium hemolyticum, Histophilus somni, Clostridium perfringens tipo C (toxoide), Antrax, Clostridium novyi, Manhemia hemolytica con toxoide y Pasteurella multocida).

La bacterina de Brucelosis se aplicará de 15 a 20 días después del parto ya que dicha bacteria tiene tropismo por el eritrol, azúcar que se produce en el útero durante la gestación y con la llegada de mayor cantidad de dichas bacterias se puede desencadenar el aborto. Tanto las vacunas como las bacterinas mejoran la actividad del sistema inmune de la vaca y la protegen ante los procesos de estrés que experimentará al momento del parto y producción láctea. Los procesos de estrés provocan un incremento en la secreción de cortisol que deprime la actividad del sistema de defensa de las vacas y tienen mayor predisposición a enfermarse. Las vacunas y bacterinas también contribuyen a la producción de calostro de buena calidad que protegerá a los becerros de las enfermedades y reducirá su mortalidad. La vitamina E y Selenio (Ponade 1 ml/ 50 a100 kg de peso corporal por vaca) actúan como antioxidantes, se administran por vía subcutánea al momento del secado y 21 días preparto para estimular la actividad del sistema inmune y reducir la incidencia de retención de placenta e infección intrauterina postparto. A los 21 días antes del parto, se colocará a las vacas en un potrero plano, limpio, con buena visibilidad donde se facilite su observación y manejo al momento del parto. Se reduce la administración de sales minerales con el propósito de activar al sistema parathormona - calcitonina a incrementar o reducir la concentración de calcio en sangre y a estimular la liberación de calcio en los huesos y su absorción en intestino y riñón, a fin de reducir la presencia de hipocalcemias en el postparto. Una vez concluido el parto, se recomienda administrar por vía intramuscular una dosis de ceftiofur al 5% (Actynoxel® RTU, 1 ml/ 25 kg de peso corporal) vía intramuscular para prevenir algún proceso infeccioso bacteriano intrauterino y meglumina de flunixin (Napzin®: 1 ml/ 25 kg de peso corporal) por vía intramuscular para reducir la inflamación y dolor, sobre todo si la vaca presentó dificultad al parto. Es recomendable introducir bolos de urea (Fureal® NF Bolos: 2 en el cuerno uterino gestado y 1 bolo en el cuerno no gestado) vía intrauterina para favorecer el desprendimiento y la salida de la placenta. De 3 a 5 días postparto se debe repetir la aplicación de vitaminas ADE (Seba® ADE, 5 ml por vaca), Fosforo + Vitamina B12 (Vitabecid 15 a 20 ml por vaca) y Vitamina E y Selenio (Ponade®: 1 ml/ 50 kg de peso corporal por vaca), para mejorar el metabolismo de nutrientes, obtener buena producción láctea y mantener adecuada condición corporal, estimular la actividad del sistema inmune y recuperación del útero para su próximo servicio reproductivo.

El manejo reproductivo puede iniciarse desde el día 37 postparto y consiste en administrar 150 mg de D clorprostenol (Indupar®: 2 ml) por vaca vía intramuscular, cuya función es romper el cuerpo lúteo para inducir el inicio del ciclo estral (figura 1). También en ese momento se administra vitaminas ADE (Seba® ADE 5 ml) por vaca vía intramuscular, Vitamina E y Selenio (Ponade® 1 ml/ 50 kg de peso corporal por vaca) vía subcutánea, así como 3 aplicaciones de Fosforo y Vitamina B12 (Vitabecid® 15 a 20 ml por vaca) por vía intramuscular cada 4 días (figura 1), para generar mayor disponibilidad de energía, mejor desarrollo y ovulación del folículo y mayor manifestación de signos de calor o estro de la vaca. Algunas vacas presentarán calor de 48 a 72 horas después de la aplicación del D clorprostenol. A estas vacas se les puede realizar Inseminación Artificial (IA) y/o monta directa (MD). En caso de que se pretenda sincronizar, no se les dará servicio y se realizará una segunda aplicación de 150 mg de D clorprostenol (Indupar® 2 ml) por vaca el día 51 y de 48 a 72 horas posteriores se realizara la IA a tiempo fijo o a calor detectado o bien monta directa.

Las vacas que no presentaron calor se les puede administrar 250 mg Gonadorelina (Relina 500®: 2.5 ml) por vía intramuscular el día 63 a fin de estimular el desarrollo y ovulación del folículo, posteriormente se administrará 150 mg declorprostenol (Indupar®: 2 ml) por vaca vía intramuscular el día 70 y de 48 a 72 horas las vacas presentaran signos de estro o calor. Al momento de realizar la IA o la monta directa se recomienda aplicar 100 mg de Gonadorelina (Relina 500®: 1 ml) para inducir una mejor ovulación. En el día 77 se puede administrar 125 mg progesterona (Horproges® 2.5 ml) por vaca vía intramuscular profunda, para mejorar las condiciones del útero y favorecer la implantación del ovulo fecundado.

Las vacas que no quedan gestantes con el manejo anterior, se les puede considerar como vacas problema ya que presentan más de 100 días de periodo abierto, a dichas vaca se les realizará el manejo reproductivo que se indica en la (figura 2), que consiste en la aplicación de 150 mg de D clorprostenol (Indupar®: 2 ml) por vaca vía intramuscular el día 100 postparto, vitaminas ADE (Seba® ADE: 5 ml por vaca), Vitamina E y Selenio (Ponade®: 1 ml/ 50 a 100 kg de peso corporal por vaca) y Fosforo + Vitamina B12 (Vitabecid® 15 a 20 ml por vaca) 3 aplicaciones, una cada 4 días. Nuevamente se administrará una dosis de 150 mg de D clorprostenol (Indupar®: 2 ml por vaca) el día 114, se espera la presencia de estro o calor  48 a 72 horas, donde se realizara IA o monta directa y administración de 100 mg de Gonadorelina (Relina 500®: 1 ml por vaca). Finalmente se administra.rá 125 mg progesterona (Horproges®: 2 ml por vaca) 5 días después del servicio. Las vacas que después de 3 ó 4 servicios no hayan quedado gestantes serán candidatas a desecharse del hato. GI


 Autor/es:Pisa Agropecuaria

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Vitaminas del complejo B: descubriendo sus beneficios en el desempeño reproductivo en vacas lecheras

  Reproducción  

En los últimos 50 años, la producción de leche por vaca se ha más que duplicado, pero esto ha sido a expensas de la tasa de concepción. Los problemas reproductivos son la razón principal de desecho en el ganado lechero, teniendo así un gran impacto económico en los establos lecheros.

La nutrición juega un papel importante en la mejora del desempeño reproductivo, incluyendo la suplementación de vitaminas del complejo B. Estos nutrientes son a menudo ignorados en la formulación de raciones para ganado lechero ya que usualmente se asume que se sintetizan en cantidades suficientes por los microorganismos del rumen, basándose en la investigación llevada a cabo hace muchos años. Recientemente, estudios han demostrado que, en la vaca lechera moderna, la suplementación de algunas vitaminas B mejora la salud y el rendimiento de las vacas lecheras.

Suplementar vitaminas B tanto en la transición como al inicio de la lactancia ha demostrado tener un beneficio en el desempeño reproductivo, ya que estas vitaminas ayudan a mejorar la salud, y el balance y metabolismo energético. En un estudio de investigación, una mezcla protegida de vitaminas B (ácido fólico, riboflavina y colina), alimentada durante el período de transición, aumentó el porcentaje de vacas preñadas a los 100 días en leche. En otro trabajo, investigadores suplementaron a vacas multíparas, durante la lactancia temprana, con una mezcla protegida de vitaminas B (ácido fólico, piridoxina, ácido pantoténico, biotina y vitamina B12); como resultado, las vacas suplementadas tuvieron una mayor tasa de concepción a primer servicio.

La investigación emergente nos ayuda a mejorar nuestra comprensión acerca del modo de acción de algunas vitaminas B sobre los procesos relacionados con la reproducción. Los beneficios obtenidos son debidos a efectos indirectos y posibles efectos directos sobre el metabolismo. Las vitaminas del complejo B son nutrientes esenciales y su suplementación, protegidas de la degradación ruminal, representa una oportunidad real en la alimentación de vacas lecheras para optimizar su desempeño reproductivo. Al parecer, existe una sinergia entre ellas por lo que la suplementación en la dieta de una mezcla protegida de vitaminas B, es una herramienta innovadora, práctica y probada en condiciones comerciales

En los últimos 50 años, la producción de leche por vaca se ha más que duplicado, pero esto ha sido a expensas de la tasa de concepción (Butler). Los problemas reproductivos son la razón principal de desecho en el ganado lechero, representando alrededor del 18% del total de desechos en los Estados Unidos (Pinedo et al.), y más de 33% en Brasil (Almeida et al). La tasa de concepción promedio en Canadá es de 39%, con una tasa de preñez tan baja como del 15% (Informe CanWest). Esto tiene un gran impacto económico en los establos lecheros. Aunque es difícil de cuantificar, se estima que el costo de tener bajas tasas de concepción es grande. A modo de ejemplo, French y Nebel; estimaron que el costo de un día abierto adicional era desde $0.42 dólares a los 100 días abiertos a USD $ 4.95 a los 175 días abiertos. El aumento de un punto porcentual en la tasa de preñez representara alrededor del US$16.60 dólares EE.UU. por vaca por año, cuando la tasa de preñez es baja (Pecsok et al).

Aunque muchos factores no nutricionales están involucrados en el desempeño reproductivo, este documento demostrará la importancia de la suplementación de vitaminas B. La nutrición tiene un papel importante, y es bien sabido, que el balance en las raciones en transición para los requerimientos de nutrientes como energía, proteína, minerales y vitaminas optimizará el desempeño reproductivo del ganado lechero por su efecto sobre el consumo de materia seca, el balance energético y la salud (Butler).

Las vitaminas del complejo B están relacionadas a procesos específicos del metabolismo general, actuando a nivel celular como cofactores enzimáticos. Estos nutrientes son a menudo ignorados en la formulación de raciones para ganado lechero. A menudo se asume que se sintetizan en cantidades suficientes por los microorganismos del rumen, basándose en la investigación llevada a cabo hace muchos años (Bechdel et al). Recientemente, estudios han demostrado que, en la vaca lechera moderna, la suplementación de algunas vitaminas B mejora la salud y el rendimiento de las vacas lecheras (Evans et al; Graulet et al; Sacadura et al). Estas vitaminas B deben ser consideradas como nutrientes esenciales. Dado que la mayoría de estas vitaminas son altamente degradadas en el rumen (Santschi et al.), para evitar la degradación ruminal, es necesario inyectarlas o protegerlas cuando sean suplementadas en la ración.

Durante el período de transición, un reducido consumo de materia seca y el repentino aumento de los requerimientos, crea un balance energético negativo. Mantener el consumo de materia seca durante la semana antes del parto es primordial para reducir la prolongación de este balance energético negativo (Jorritsma et al.), mejorando también así la salud metabólica de las vacas en transición (Oetzel). Un consumo de material seca sostenido en el preparto se ha asociado con vacas sanas cuando las incidencias de metritis y cetosis subclínicas han sido analizadas (Goldhawk et al; Huzzey et al). El aumento de la exportación de la grasa desde el hígado mejora su función, lo que resulta en la reducción de los ácidos grasos no esterificados (NEFA) en sangre, así como los niveles de ácido beta hidroxibutírico (BHB), creando así un impacto positivo en la función inmune (Duffield et al; Ospina et al; Bradford; Ster et al). Al promover un mayor consumo de alimento en el preparto, se mejora el equilibrio energético durante el período de transición, y esto se traduce en una ovulación más temprana y en una mayor fertilidad durante el próximo periodo reproductivo (Butler).

Algunas vitaminas B están involucradas en la mejora del balance energético, lo cual beneficia el desempeño reproductivo. Un estudio de investigación, con 155 vacas lecheras, demostró que una mezcla protegida de vitaminas B (ácido fólico, riboflavina y colina) alimentada durante el período de transición, mejoró el consumo de materia seca en preparto (P <0,05) y redujo de los niveles de BHB sangre (P <0,05) cuando se comparó con el grupo de vacas no suplementadas (Evans et al). Cuando se ha proporcionado solamente colina protegida, no ha habido un efecto sobre el consumo en el preparto (Vázquez et al; Hartwell et al; Piepenbrink y Overton; Pinotti et al.), lo que sugiere que el ácido fólico y/o la riboflavina pueden haber estado involucrados en este efecto. Minimizar la reducción del consumo de materia seca en el preparto evita la excesiva movilización de tejido adiposo (Butler). Ambos, tanto la colina como el ácido fólico, son donadores de grupos metilo que participan en la exportación de la grasa desde el hígado, disminuyendo los niveles sanguíneos de BHB y el hígado graso (Pinotti et al).

Un estudio reciente en establos comerciales, mostró una mejoría en el balance energético durante la lactancia temprana, cuando las vacas fueron inyectadas semanalmente con ácido fólico (320 mg) y B12 (10 mg) (Duplessis et al). En los primeros 60 días en leche, las vacas suplementadas perdieron menos peso corporal (P = 0,007), tendieron a tener un mejor índice de condición corporal (P = 0,07) y más vacas tuvieron una proporción de proteína: grasa en leche superior a 0.75 (P= 0.009). La producción de leche no fue modificada por el tratamiento aunque las vacas aparentemente movilizaron menos reservas de lípidos. Las vacas multíparas suplementadas tuvieron una reducción de 3.8 días al primer servicio (P<0.05), sin embargo esto no se reflejó en una mejora en los demás parámetros reproductivos (Duplessis et al). Estos resultados indican un mejor balance energético en las vacas suplementadas. Estudios previos realizados por este grupo de investigación han sugerido igualmente efectos positivos de estas vitaminas B sobre la eficiencia energética (Girard y Mate).

Evans et al., demostraron los beneficios para la salud y la reproducción en el período periparto cuando las vacas fueron suplementadas con una mezcla protegida de vitaminas B (ácido fólico, riboflavina y colina). En este estudio, hubo una tendencia a reducir la ocurrencia de metritis, una disminución significativa en la incidencia de la mastitis, un aumento del porcentaje de vacas preñadas a los 100 días en leche y un cambio no significativo en los servicios por concepción (tabla 1).

Suplementar vitaminas B al inicio de la lactancia también ha demostrado tener un beneficio en el desempeño reproductivo. Cuando piridoxina o ácido fólico protegidos fueron suplementados diariamente a vacas lactantes desde el parto hasta 180 días en la leche, el número de servicios por concepción se redujo significativamente en un 36 y 43%, respectivamente (Bonomi et al; Bonomi et al). De otro lado, se observó una mejora en el porcentaje de vacas preñadas a 150 días en leche (P= 0,03) cuando se suplementaron grandes dosis de ácido pantoténico no protegido a vacas desde 21 días antes del parto hasta 160 días en leche (Nocek et al).

Juchem et al., suplementaron vacas Holstein multíparas con una mezcla protegida de vitaminas B, conteniendo ácido fólico, piridoxina, ácido pantoténico, biotina y vitamina B12, a partir de los 22 días en leche (DEL) hasta la confirmación de preñez. No hubo período voluntario de espera ni se utilizó un programa de sincronización en este hato. Las vacas suplementadas tuvieron una mayor tasa de concepción a primer servicio (P <0,05); ( Figura 1). Las pérdidas embrionarias tempranas fueron similares para ambos grupos. Por otra parte, debido a que el número acumulado de vacas preñadas a 200 días no fue diferente entre los tratamientos, se evidencia que las vacas quedaron preñadas más temprano con las vitaminas B protegidas, a pesar que no hubo más vacas preñadas al día 200. Dado que no se observó ninguna diferencia en la condición corporal y la producción de leche entre los tratamientos, el efecto positivo sobre la reproducción se atribuyó a la suplementación de la mezcla de vitaminas B protegidas. Como un resultado de importancia económica, las vacas que recibieron el suplemento redujeron su tasa de desecho en un 20%, en comparación con el grupo control.

En un reciente estudio de nutrigenómica (Gagnon et al.), vacas multíparas fueron inyectadas semanalmente con ácido fólico y vitamina B12, a partir de los 21 días previos al parto hasta los 57 días post parto. El folículo dominante se recuperó al día 57 y la cantidad de licor folicular se midió como un indicativo de su tamaño. Las vacas suplementadas tenían un folículo dominante más grande que el grupo de control (P = 0,009). También se midió la expresión de varias transcripciones genéticas, y se observó que las vacas suplementadas, en comparación con el grupo control, tuvieron significativamente una mayor abundancia de RNA de transcripción de los genes implicados en la ovulación.

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De esta forma, los autores concluyeron que el folículo dominante de las vacas suplementadas con ácido fólico y vitamina B12 era más grande y estaba preparado antes para la ovulación, comparado con el del grupo control.

En un estudio de campo combinado (Lipka et al., aún sin publicar) se evaluó la suplementación de una mezcla protegida de vitaminas B (ácido fólico, riboflavina, colina, piridoxina, ácido pantoténico y biotina) en la dieta, para medir su efecto sobre el número de óvulos fertilizados en vacas y vaquillas sometidas a un lavado de embriones. El grupo suplementado tuvo un número significativamente mayor (P < 0,001) de óvulos totales y de óvulos fertilizados, en comparación que el grupo no suplementado.

Esta investigación emergente ayuda a mejorar nuestra comprensión acerca del modo de acción de algunas vitaminas B sobre los procesos relacionados con la reproducción. Los beneficios obtenidos son debidos a efectos indirectos (mejora del balance y metabolismo energético, salud hepática y función inmune) y posibles efectos directos (fomento del desarrollo folicular y la ovulación) sobre el metabolismo. Las vitaminas del complejo B son nutrientes esenciales y su suplementación, protegidas de la degradación ruminal, representa una oportunidad real en la alimentación de vacas lecheras para optimizar su desempeño reproductivo. Al parecer, existe una sinergia entre ellas por lo que la suplementación en la dieta de una mezcla protegida de vitaminas B, es una herramienta innovadora, práctica y probada en condiciones comerciales. GI


 

H. Leclerc*, E. Evans Ph.D.1, and R. Molano*

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¿Por qué hay más partos gemelares?

  Producción  

Todas las vacas tienen casi las mismas posibilidades de tener una ovulación doble en el primer celo. Sin embargo, las grandes productoras de leche tienen más ovulaciones dobles después de su primer celo posparto.

Las ovulaciones múltiples y las gestaciones gemelares se han incrementado durante las últimas décadas durante un periodo en que la producción de leche ha crecido también de forma constante. Estudios de la década de los 60´s y 70´s reportaron tasas de ovulación doble que varían de 5 a 13% y tasas de gestaciones gemelares que van de 1 a 5%. Estudios recientes con vacas de alta producción han reportado tasas de doble ovulación que van de 18 a 22% y tasas de gestaciones gemelares que van de 5 a 10%. De forma interesante, las tasas de ovulación doble en vaquillas Holstein no lactantes no han aumentado y son tan sólo de 1 a 2%, mucho menores que las observadas en las vacas lactantes.

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¿Qué ocasiona estas tasas másaltas de gestación gemelar en las vacas de hoy?

Para tratar de responder esta pregunta utilizamos 267 vacas Holstein que fueron alojadas en un establo libre y alimentadas con una ración balanceada de mezcla total. Las vacas fueron ordeñadas dos veces por día y se registraron los pesos de leche en cada ordeño. Recolectamos muestras de sangre cada semana después de que las vacas parieron y realizamos exámenes de ultrasonido semanales de los ovarios para determinar cuándo ovularon por primera vez y para determinar si se trató de una ovulación sencilla o doble (ovulación de uno o dos folículos). En total se evaluaron 504 ovulaciones espontáneas (sin terapia hormonal) durante el estudio. Adicionalmente, se monitoreó la detección de celos 24 horas por día durante el estudio utilizando un sistema radiotelemétrico comercialmente conocido como HeatWatch.

Se encontraron más ovulaciones dobles en... Basándonos en las evaluaciones de progesterona y en la información de ultrasonido, nos dimos cuenta de que el 28.5% de las vacas (76) aún no estaban ciclando, mientras que el 71.5% (191) ya estaban ciclando para los 71 días posparto. De las vacas que no ciclaban, 58% (46) empezaron a ciclar entre 71 y 100 días posparto. Este grupo tuvo una tasa de doble ovulación al primer estro de 46.3%. Es importante mencionar que no observamos diferencias en la producción de leche entre las vacas que ovularon uno o dos folículos en la primera ovulación posparto. Esta observación no conservó su validez durante el segundo ciclo de estro. Para la segunda y subsiguientes ovulaciones registradas para vacas ciclantes, la tasa de doble ovulación fue de 22.4%, mientras que la producción promedio de leche durante los 14 días previos al estro fue de 90 libras por día.

La Figura 1 muestra la incidencia real de dobles ovulaciones en relación con la producción de leche. La incidencia de doble ovulación fue baja (menos de 7%) para vacas que produjeron menos de 88 libras por día. Cuando la producción de leche subió a más de 88 libras por día, la incidencia de doble ovulación se elevó a 25%. Y para vacas que produjeron más de 110 libras por día, las dobles ovulaciones excedieron el 50%.

La Figura 2 muestra los resultados de un análisis detallado en el cual se controlaron factores que podrían asociarse con una doble ovulación, incluyendo número de lactancia y días posparto. En general, las posibilidades de que una vaca tenga ovulación doble se incrementan a medida que la producción de leche aumenta para ambas, vacas de primera lactancia y vacas adultas. Aparentemente, las vacas de mayor edad parecen tener una tasa de ovulación doble ligeramente mayor.

No todas las vacas con ovulación doble tuvieron gemelos... No todas las vacas que presentaron ovulación doble parieron gemelos. Aunque las tasas de ovulación doble fueron de más de 20%, las tasas de partos gemelares fueron de apenas 6.6%. Las vacas que tuvieron ovulaciones dobles estuvieron en celo dejándose montar durante un período menor que las de ovulación sencilla. La duración del celo (desde el primer evento de monta al último evento de monta del estro) para vacas con ovulaciones sencillas fue de 9.8 horas, mientras que sus contrapartes de ovulación doble estuvieron en celo sólo durante 4 horas.

¿Por qué?

Las altas productoras muestran celos más cortos debido a una relación negativa entre la producción de leche y la duración del estro. En nuestro estudio las vacas con ovulación sencilla tuvieron una menor producción de leche (88 libras) que las de ovulación doble (110 libras).

A veces no, a veces sí... Repasemos: Las vacas lactantes tienen una alta incidencia de ovulación doble en su primera ovulación posparto que aparentemente no está relacionada con el nivel de producción de leche. Por el contrario, una vez que las vacas están ciclando normalmente y han ovulado al menos una vez, un incremento en la producción de leche (en nuestro estudio de más de 88 libras por día) se asocia con un incremento drástico en ovulaciones dobles.

Esto nos lleva a preguntar: ¿Cuál es la conexión entre rendimientos más altos de leche y la ovulación doble? Aunque nuestro experimento no estuvo diseñado para responder a esta pregunta, algunos de los datos que recolectamos pueden ofrecer una explicación parcial. El motivo por el cual las vacas tienen dos ovulaciones es que dos folículos crecen hasta un tamaño grande “dominante.”

Los niveles circulantes de progesterona parecen ser críticos para determinar si una vaca desarrollará un folículo dominante o si tendrá dos folículos dominantes. En general bajos niveles de progesterona promueven el desarrollo de más de un folículo dominante. Después de que una vaca pare, la concentración de progesterona es baja debido a que la vaca aún no ovula. Por lo tanto, es muy probable que dos folículos se desarrollen y que ovulen cuando la vaca esté ovulando por primera vez después del parto. En este caso, las bajas concentraciones de progesterona no son ocasionadas por una alta producción de leche, sino por que la vaca no ha tenido una ovulación previa. Esto puede explicar en parte por qué las vacas tienen altas tasas de ovulación doble la primera vez que ovulan después del parto. Esto además explica por qué esta alta tasa de ovulación doble no está relacionada con la producción de leche. 

Después de que la vaca ovula por primera vez, la producción diaria de leche se convierte en un factor muy importante que determina si las vacas tienen una ovulación doble o sencilla. Las vacas que producen más leche tienen menores niveles de progesterona circulante. Por lo tanto, a mayor producción de leche, menor progesterona circulante y más probable es que la vaca desarrolle dos folículos ovulatorios.

¿Por qué las vacas de primera lactancia tienen menos probabilidades de tener gemelos? La razón más importante es que las vacas de primera lactancia, en promedio, tienen una menor producción de leche que las vacas mayores. Las vacas más jóvenes con una producción más alta de leche tienen tasas comparables de ovulación doble y gestaciones gemelares que las vacas mayores (ver Figura 2). Nuestro estudio ha resaltado la intrigante relación entre la tasa de ovulación doble y la producción de leche. Existen muchos estudios futuros que necesitan realizarse para resolver otras preguntas importantes tales como por qué algunas vacas con ovulación doble pierden uno de los embriones y sólo tienen un becerro.

Lo que usted puede hacer...? Si los niveles de producción de leche están subiendo en su hato, entonces es probable que las tasas de ovulación doble se estén incrementando. Tarde o temprano también aumentará la cantidad de gemelos. Verá más gemelos si las vacas están produciendo más de 90 libras de leche por día cerca de la época de inseminación. Recuerde, la producción general de leche no es tan importante como la producción de leche cerca del momento de la inseminación para predecir el riesgo de una doble ovulación.

Estas son algunas prácticas que pueden incorporarse en su hato:

• Evaluar de forma rutinaria la existencia de gestaciones gemelares durante la revisión del veterinario. Alternativamente, identificar a las vacas de mayor producción y evaluar la existencia de gestaciones gemelares en estas vacas. Las vacas que tienen gemelos tienen un mayor riesgo de distocia que las que paren un solo becerro debido a problemas de acomodo. Por lo tanto, un diagnóstico previo de gestación gemelar es valioso para alertar a los productores acerca de las vacas que tienen mayores probabilidades de enfrentar problemas durante el parto.

• Ajustar las raciones de las vacas preñadas con gemelos antes del parto. Tomar en cuenta que las vacas preñadas con gemelos tienen mayores necesidades energéticas al final de la gestación.

• Ajustar las fechas de parto para las vacas preñadas con gemelos. Puesto que paren más pronto que las vacas que solo paren un becerro, debe asegurarse de que pasen suficiente tiempo en el corral de cierre antes de parir. Esto es particularmente importante debido a que es común una pérdida excesiva de condición corporal en las vacas que paren gemelos. 

• Diseñar un sistema para monitorear y tratar a las vacas que hayan parido gemelos para reducir los problemas posparto ocasionados por los partos gemelares.  GI

Autor/es: Hernando López (Departamento de Ciencias Lecheras, Universidad de Wisconsin-Madison y ABS Global), Paul Fricke, Milo Wiltbank, Daniel Caraviello (Universidad de Wisconsin-Madison) y Larry Satter (Centro de Investigación de Forraje Lechero de Estados Unidos).

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Desempeño reproductivo de establos lecheros de vacas Holstein en diferentes regiones de México

 Reproducción:  

El manejo exitoso del programa reproductivo de una lechería, es uno de los elementos clave para asegurar la rentabilidad. Las tecnologías reproductivas actuales tales como los protocolos de sincronización y demás estrategias reproductivas, están ampliamente distribuidas a nivel mundial con diferentes niveles en el éxito de su implementación. El objetivo de este documento es presentar la información resultante de un estudio observacional en el cuál recabamos y comparamos datos de diferentes indicadores reproductivos de establos con vacas Holstein en 5 diferentes regiones de México y se establecieron evaluaciones comparativas o “Benchmarks” para el 20% más eficiente de los hatos. Adicionalmente, este documento presenta solo con fin informativo, una panorámica de la situación de la ganadería lechera en México.

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Panorámica de la industria lechera en México

México está catalogado en el 16º.lugar mundial, en cuanto a volumen de producción de leche se refiere, aportando un 2% de la producción mundial total. Desde mediados de los años 1990´s la cantidad de vacas en México se ha ido incrementando, alcanzando 2.4 millones de cabezas en el 2010 (Wattiaux et al). Sin embargo, la producción de leche por vaca ha permanecido más bien estable y se ha reportado que la producción por vaca en general es ligeramente inferior a los 5000 Kg de leche por año (Martínez). Actualmente, el crecimiento de la producción de leche en México es inferior al crecimiento promedio mundial. Otros países de la región como Brasil, Argentina y Chile tienen tasas de crecimiento en producción de leche más elevadas, debido a incrementos en el número de vacas y también en la producción por vaca (Dobson and Jesse). La industria lechera de México está altamente fragmentada, es extremadamente diversa y se le puede segmentar en tres sistemas principales: el especializado, el familiar y el de doble-propósito (carne y leche) (Wattiaux et al). Es importante mencionar, que el segmento especializado está altamente tecnificado y se le puede comparar perfectamente con los sistemas de lechería más exitosos de los establos comerciales de EEUU. Dicho segmento produce aproximadamente el 70% de la leche.

Desde el inicio de los años 1990´s, la demanda de leche en México ha crecido consistentemente pero la capacidad de producción doméstica no ha seguido la misma tendencia y la producción se ha quedado más de un 20% por debajo de la demanda. México es considerado el 10º país más grande importador de productos lácteos y solo recientemente ha emergido como exportador de un poco de leche fluida hacia Guatemala (Thorburn). Aunque históricamente hablando, la importación de productos lácteos crecía a través del tiempo, la tendencia a depender de los mercados externos se incrementó drásticamente en la última década. En el 2011 México produjo un poco menos de 11 millones de toneladas métricas de leche pero el consumo fue de 15.5 millones de toneladas métricas, dando como resultado la importación de cerca de 5 millones de toneladas métricas (USDA 2012).

La producción de leche en México aporta aproximadamente un 70% de la leche requerida para cubrir la demanda doméstica. Aproximadamente un 40% de la leche producida es consumido como leche fluida mientras que el resto es empleado en la elaboración de productos lácteos. En general, para el consumidor mexicano, la preferencia es hacia la leche fluida (39 litros per cápita de consumo anual) que es percibida quizás como más saludable y más barata que otros productos lácteos procesados. A pesar de la disminución en las importaciones que hubo en 2008, debida a la crisis económica internacional, los EEUU siguen siendo uno de los principales proveedores de mezclas lácteas, lactosa y suero de leche en polvo para el mercado mexicano. Hasta hoy, México continúa siendo un mercado importante para las exportaciones estadounidenses de leche en polvo descremada, mantequilla, queso y leche fluida.

Recientemente el mercado de la leche en México ha cambiado y es ahora muy desafiante para los productores por diversas razones. Este año se espera que la producción se mantenga estable o tienda a bajar un poco. De hecho, el USDA en sus predicciones para la segunda mitad del 2012, ajustó a la baja el pronóstico de producción, bajándolo de 11.140 millones de toneladas métricas a 10.967 millones de toneladas métricas para el 2012. (USDA 2012). De manera similar, fuentes privadas y cooperativas públicas han expresado que la cantidad de productores ha disminuido de 200,000 que había en 2008, al número actual de 160,000 debido a costos más altos de producción. Desde mediados del 2011 y hasta el primer trimestre de 2012, muchos productores medianos y pequeños han enviado a matadero muchas de sus vacas que se encontraban al final de su ciclo productivo, en lugar de conservarlas para hacer crecer sus hatos. La tendencia actual es que muchas vacas altamente productivas están siendo vendidas por pequeños y medianos productores, a productores grandes, verticalmente integrados y que la mayoría de las veces están asociados a sus propias plantas procesadoras. Aunque es cierto que se está dando este tipo de consolidación de la industria lechera, en el que algunos pequeños productores salen del negocio o reducen el tamaño de sus hatos, la expectativa es que, vacas altamente productivas estarán entrando a la línea de producción y que los productores grandes, serán capaces de sostener en 2012, más o menos el mismo nivel de producción que había en el 2011. Ese sostenimiento de los niveles de producción se piensa que se deberá a una mejor genética en los hatos lecheros así como a mejores prácticas de producción.

En lo referente al precio de la leche pagado a los productores, el mejor precio pagado por LICONSA (el organismo oficial del gobierno federal encargado de la compra y procesamiento de la leche de pequeños y medianos productores) es de 5.60 pesos (USD $0.42) por litro de leche de alta calidad. El segmento especializado (las lecherías grandes, verticalmente integradas) reciben, en la mayoría de los casos, de sus propias plantas procesadoras, entre 5.20 y 5.60 pesos por litro de leche (USD $ 0.39 a 0.42) aunque el mejor precio posible podría llegar a alcanzar 7.00 pesos (USD $ 0.53) por litro, en el mejor de los casos, lo cual es sumamente infrecuente. Por el lado del precio al consumidor, el público está pagando 13.00 pesos (USD$0.98) por litro de leche pasteurizada y 49.90 pesos (USD $3.78) por el galón. La leche UHT cuesta 13.70 pesos (USD$1.04) el litro. El precio de la leche que
LICONSA distribuye a las familias de escasos recursos en 10,000 puntos del país se elevó recientemente y es ahora de 4.50 pesos el litro (USD$0.33).

En resumen, después de varios años de crecimiento importante, la industria de la leche en México parece estarse estancando debido a varios factores, entre los que se cuentan: una larguísima sequía, con los consecuentes problemas de disponibilidad de agua, mayor precio de los alimentos, limitaciones en infraestructura, recesión económica, menor poder adquisitivo de los consumidores, impuestos más altos y mayores precios en combustibles.

Desempeño reproductivo en las lecherías con ganado Holstein en México

El principal objetivo de nuestro estudio observacional fue el comparar indicadores reproductivos modernos de lecherías con vacas Holstein en 5 diferentes regiones de México y establecer evaluaciones comparativas o “Benchmarks” para el 20% más eficiente de los hatos. Se evaluaron datos de un total de 119,097 vacas y 377,025 inseminaciones de Enero a Diciembre de 2010, en 54 lecherías de 5 diferentes regiones del país
(Tabla
1
). Todas las lecherías evaluadas pertenecen al segmento especializado de la industria, es decir, utilizan altos niveles de tecnología lechera en sus sistemas. Los parámetros reproductivos evaluados fueron los siguientes: período de espera voluntaria (PEV), días al diagnóstico de gestación, días a la re-confirmación, riesgo de inseminación (tasa de servicios), porcentaje de utilización de I.A. a tiempo fijo (IATF), tasa de concepción en vacas con IATF, tasa de concepción en vacas inseminadas a celo detectado, tasa de preñez y porcentaje de vacas preñadas a los 100, 150 y 300 días en leche. Adicionalmente se obtuvieron datos sobre producción y desecho.

Todos los datos fueron estandarizados a través del uso del programa DairyComp 305 y evaluados estadísticamente para estimar las diferencias debidas a región, tamaño, protocolo utilizado, y nivel de producción. El análisis de los parámetros reproductivos entre regiones, así como para el 20% más eficiente de los hatos, se hizo a través del procedimiento “MIXED” del SAS, utilizando al hato como unidad experimental. Los datos continuos y de tipo categórico, fueron analizados por medio del procedimiento “FREQ” del SAS, el “F test” para varianza igual y el “Student´s t-test”.

Resultados

Indicadores reproductivos de lecherías con vacas Holstein en 5 regiones de México

Todas las lecherías utilizaban un protocolo IATF dentro de su programa reproductivo, combinado con la observación regular de los celos. La distribución de los protocolos en las lecherías fue como sigue: Un 70% (38 hatos) utilizaban un Presynch convencional consistente en 2 prostaglandinas separadas 14 días, seguidas posteriormente por un Ovsynch 56h.; 15% (8 hatos) utilizaban un Presynch convencional consistente en 2 prostaglandinas separadas 14 días, seguidas posteriormente de un Ovsynch 48h.; 9% (5 hatos) utilizaban un Presynch convencional consistente en 2 prostaglandinas separadas 14 días, seguidas posteriormente de un Cosynch 72 y un 6% (3hatos) utilizaban un Doble Ovsynch.

En la Fig.1 se presenta un resumen de resultados, de los diferentes indicadores reproductivos y de producción. La producción de leche promedio fue de 31 ±4 kg para todos los hatos. El nivel de producción fue mayor (P<0.05) para R2 (37±4 kg.) que para R1 (32±2), R3 (30±3), R4 (32±3), y R5 (30±3). El tamaño promedio del hato fue de 2206 vacas, con un gran rango de variación fluctuando desde 459 hasta 12,630 vacas. El tamaño promedio del hato fue
mayor (P<0.05) para R2 (4,178±3,702) y R5 (3,308±2,573) que para R1 (735±225), R3 (1,484±866), y R4 (1,202±735).

El promedio de días para el período de espera voluntaria fue de 49±6 y no hubo diferencia entre regiones (R1=51±4; R2=51±2; R3=50±4; R4=53±9; R5=47±6). El promedio de días para diagnóstico de gestación fue de 41±4 y no hubo diferencia entre regiones (R1=41±4; R2=37±1; R3=40±4; R4=42±4; R5=40±1). Los días promedio a la re-confirmación fue de 107±30 y no hubo diferencia entre regiones (R1=120±42; R2=94±21; R3=114±37; R4=105±35; R5=91±6). El porcentaje promedio de riesgo de inseminación fue de 60% para todos los hatos. El porcentaje de riesgo de inseminación fue mayor (P<0.05) para R2 (62%) y R5 (65%) que para R1 (58%), y para R3 y R4 (56%). El porcentaje promedio de vacas inseminadas a celo detectado fue de 79% para todos los hatos. El porcentaje de vacas inseminadas a celo detectado fue mayor (P<0.05) para R3 (83%) y R4 (85%), intermedio para R2 (79%) y R5 (77%), y más bajo para R1 (71%). El porcentaje promedio de concepción para vacas inseminadas a celo detectado fue de 32%. El porcentaje de concepción para vacas inseminadas a celo detectado fue mayor (P<0.05) para R1 y R2 (36%), intermedio para R3 y R4 (33%), y más bajo para R5 (29%). El porcentaje promedio de vacas inseminadas con IATF fue de 21% para todos los hatos. El porcentaje promedio de vacas inseminadas con IATF fue mayor (P<0.05) para R1 (29%), intermedio para R2 (21%) y R5 (23%), y más bajo para R3 (17%) y R4 (15%). La tasa promedio de concepción para vacas inseminadas con IATF fue de 29%. La tasa de concepción para vacas inseminadas con IATF fue mayor (P<0.05) para R1 (34%), intermedia para R2 y R3 (29%), y R4 (31%), y más baja para R5 (26%). La tasa promedio de preñez fue de 19% para todos los hatos. La tasa de preñez fue mayor (P<0.05) para R1 (20%) y R2 (22%) que para R3 y R4 (18%), y R5 (17%). El porcentaje de vacas gestantes a los 100 DEL fue de 47% para todos los hatos.

El porcentaje de vacas gestantes a los 100 DEL fue mayor (P<0.05) para R1 (52%) y R2 (55%) que para R3 y R4 (48%), y R5 (44%). El porcentaje de vacas eliminadas hasta los 60 DEL fue de 8% para todos los hatos. El porcentaje de vacas eliminadas hasta los 60 DEL fue más bajo (P<0.05) para R2 (5%) que para R1 (9%), R3 (10%), R4 (8%), y R5 (8%). El porcentaje total de vacas eliminadas fue de 31% para todos los hatos y este parámetro fue más bajo (P<0.05) para R2 (24%) que para R1 (31%), R3 (33%), R4 (33%), y R5 (32%).

Evaluación comparativa (Benchmarking) para el 20% más eficiente de los hatos

La tasa de preñez fue utilizada como indicador para seleccionar el 20% más eficiente de los hatos. Esos hatos dentro del 20% más eficiente tenían mayor (P<0.05) tasa de preñez (23% vs. 18%), período de espera voluntaria (54±3 vs. 48±6 d), riesgo de inseminación o tasa de servicio (63% vs. 60%), utilización de IATF (25% vs. 20%), tasa de concepción a la IATF (35% vs. 28%) y tasa de concepción a celo detectado (38% vs. 31%) que los hatos de menor eficiencia. Igualmente, esos hatos dentro del 20% más eficiente tuvieron menor número de (P<0.05) días al diagnóstico de gestación (38±2 vs. 42±2 d) y a la re-confirmación (91±14 vs. 111±31 d) así como también un menor número de días a la re-inseminación (12±2 vs. 14±2 d); que los hatos de menor eficiencia.

Fue interesante observar que los hatos dentro del 20% más eficiente, producen más leche (P<0.05) que los hatos de menor eficiencia (38±2 vs. 30±3 kg/d) (Figura
2
). Los porcentajes de vacas gestantes a 100, 150 y 300 DEL fueron mayores (P<0.05) para el 20% más eficiente de los hatos (Figura
3
) que para los hatos de menor eficiencia. El porcentaje total de vacas eliminadas fue menor (P<0.05) para el 20% más eficiente de los hatos (28%) que para el 80% menos eficiente (34%).

Conclusiones

Existen diferencias debidas a la región en los parámetros reproductivos de las lecherías de México que pueden ser atribuidas a diferencias en el cumplimiento de los programas, así como a diferencias en el tamaño del hato, administración o manejo y en el medio ambiente.

Los datos relativos al 20% más eficiente de los hatos, sugieren que pueden alcanzarse niveles de eficiencia reproductiva comparables a aquéllos alcanzados en los sistemas más exitosos de los EEUU (Caraviello et al., Moeller et al). Es interesante hacer notar que los hatos situados en el 20% más eficiente en nuestra evaluación reproductiva, fueron también los hatos con mayores niveles de producción de leche. Esto sugiere que puede lograrse una alta eficiencia reproductiva mientras por otro lado se mantienen altos niveles de producción de leche. Esta observación está en concordancia con reportes recientes que mostraron una mayor eficiencia reproductiva en hatos con altos niveles de producción de leche (LeBlanch).

Otra observación interesante es que, aun cuando los hatos menos eficientes tenían períodos de espera voluntaria más cortos y comenzaban a inseminar las vacas más tempranamente en el período postparto, ese inicio temprano de las inseminaciones no mejoró la producción de preñeces para ese grupo de hatos, como lo demuestra el porcentaje de vacas gestantes a los 100 DEL. Se observó así mismo que, lo hatos más eficientes fueron también los que tuvieron porcentajes de desecho más bajos hasta los 60 postparto. Estos hallazgos confirman que buenas prácticas de manejo durante el peri-parto y un período de espera voluntaria más adecuado y quizás más prolongado; combinados con un programa estratégico, son muy importantes para el éxito reproductivo del hato (Chebel).

Los hatos en el mejor 20% en eficiencia tuvieron más alto riesgo de inseminación (tasa de servicios), inseminaban más vacas con IATF y lograban mayores tasas de concepción tanto para las inseminaciones IATF como para aquéllas realizadas a celo natural. Así mismo, esos hatos identificaban las preñeces y las reconfirmaban de manera más temprana y también re-inseminaban las vacas más rápidamente, como lo demuestra el menor número de días para re-enrolamiento. Todas estas son características de un programa reproductivo robusto, necesarias para lograr un nivel más alto de éxito reproductivo. GI

Autor/es: Cavazos-García, F., López, H., González, A., Ruiz, L., Vergara, C

 

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El posparto temprano y sus implicaciones reproductivas en ganado lechero

 Reproducción:  

Mchos factores que ocurren en el periodo de transición pueden impactar la fertilidad en vacas lecheras. En estos factores están marcados por los abruptos cambios en la fisiología, requerimientos nutricionales y de manejo que la vaca experimenta en muy corto tiempo durante el período de transición. De otra parte, existen factores que tienen origen más allá del periodo de transición (antes o después), y que pueden tener consecuencias a largo plazo en el desempeño reproductivo de las vacas lecheras. La comodidad de las instalaciones y la oferta de alimento balanceado, palatable, fresco y abundante; competencia por espacio, criterios de agrupamiento del preparto, entre otros, tienen efecto en la ingesta de alimento, y depresión inmune lo que tiene gran impacto en producción y reproducción de la nueva lactancia. Los principios de agrupamiento tienen validez, no solo para la transición, sino para el post parto temprano, ya que las vacas menos favorecidas siguen siendo vulnerables hasta bien avanzada la lactancia.

posparto1

Hasta finales de los años 80, tiempo en que se adoptó de la tecnología de ultrasonido en tiempo real para monitorear estructuras ováricas, poco se conocía de la verdadera dinámica folicular en bovinos, y existía el concepto del crecimiento aleatorio e independiente de folículos durante el ciclo estral sin un patrón determinado. Sirois y Fortune, presentaron el primer reporte de caracterización de ondas de crecimiento folicular en bovinos usando la tecnología de ultrasonido.

El patrón de crecimiento de ondas foliculares en ganado lechero ha sido descrito en detalle por muchos autores desde entonces. Es así como, por ejemplo, la variación en el número de ondas foliculares por ciclo estral fue inicialmente asociada a factores como raza, balance energético, estado de lactancia, y número de partos. Estudios posteriores (Sartori et al., Buttler et al.), concluyeron que la ingesta de materia seca, e indirectamente la producción de leche, está fuertemente asociada con las variaciones en el número de ondas foliculares por ciclo estral, siendo menor el numero de ondas por ciclo para animales de alto consumo y mayor para animales de bajo consumo. Hoy también entendemos que la duración de una onda folicular desde su emergencia es de 6 a 10 días dependiendo del número de ondas por ciclo estral.

Contrario a la creencia de que el folículo ovulatorio inicia su desarrollo unos pocos días antes de la ovulación (duración de la onda folicular), su desarrollo en realidad se ha venido gestando por casi dos meses (Lussier et al.); de tal suerte que la calidad del folículo ovulatorio ha estado afectada por factores medioambientales, nutricionales y/o de manejo a los que la vaca ha sido sometida durante largos períodos. Esto explica porqué la baja fertilidad observada en los primeros meses de otoño, como un efecto rezagado del verano. En efecto estos folículos iniciaron desarrollo en medio del estrés calórico del verano. Este mismo concepto aplica a las vacas que inician en el programa reproductivo de la lechería muy temprano en su lactancia (corto PEV), pues se olvida en qué condiciones de estrés estuvo la vaca durante el periodo seco o de transición que acaba de transcurrir. De hecho, Do Amaral et al., identificaron graves efectos en la producción de vacas que fueron sometidas a estrés calórico durante el período seco, a pesar de que fueron alojadas en instalaciones con sistemas de enfriamiento después del parto. En este estudio, las vacas sometidas a estrés calórico parieron una semana antes de la fecha esperada de parto, sus crías fueron 13 kg más livianas, y su producción de leche por día hasta los 210 DEL fue 7.5 kg menos que las vacas que tuvieron sistemas de abatimiento del calor en el periodo seco. Estas vacas también tuvieron menor conversión de alimento, menor ingesta y menor de peso corporal al parto. A pesar de que este estudio no evaluó el efecto del estrés calórico en reproducción, los cambios metabólicos significativos reportados en mayor concentración de AGNE, y ABHB para este grupo de vacas sugieren un inevitable impacto negativo en fertilidad.

 

Existen razones nutricionales, fisiológicas y económicas para no iniciar la etapa reproductiva en vacas lecheras antes de los 50 DEL (Gráfica 1). El período de espera voluntario debe estar determinado por las metas reproductivas del hato, las cuales deben ser realistas y alcanzables para las condiciones específicas de la explotación. Estas condiciones se refieren a la edad al primer parto (vaquillas), la condición corporal de las hembras al secado, sus cambios en condición corporal a través del periodo seco y primeros 100 días de la lactancia, tipo y calidad de instalaciones, etc.

 

La meta es que las vacas deben entrar en el programa reproductivo (final del PEV) cuando hayan superado el punto más bajo del balance energético negativo (BEN) y estén ganando condición corporal. Es decir cuando van en franca recuperación ganado condición corporal, lo que sugiere una alta proporción de vacas ciclando con altas posibilidades de concepción al primer servicio post parto. De aquí se desprende que no hay un PEV que se pueda aplicar a todas las lecherías, y este dependerá del estatus nutricional que tiene al animal al momento de entrar al servicio. En condiciones normales se considera que el punto más bajo de la condición corporal se presenta a los 20 o 30 DEL, y se espera la vaca este en franca recuperación 50-55 días. Lo más importante es que las vacas estén ganando condición corporal al entrar al servicio, o que hayan superado ese punto mínimo del BEN.

Existe el concepto en algunos productores, de que el servicio de mejor fertilidad debe ser el segundo o el tercero. El impacto del primer servicio sobre el desempeño reproductivo del hato es significativamente mayor en el primer servicio que en cualquiera de los servicios subsiguientes, no solamente porque la población afectada en ese primer servicio es mayor, sino porque las vacas de mejor fertilidad representan una mayor proporción en el primer servicio que en los servicios siguientes. Dado que muchas de estas vacas no llegaran a un segundo servicio, la resultante es que las vacas de menor fertilidad representan una mayor proporción para el segundo y siguientes servicios. Los resultados de este ejercicio son altamente afectados por la tasa de inseminación. Más aun, se espera una mayor tasa de servicio en el primer ciclo después del PEV (>80%) que en los demás ciclos.

Por lo tanto, nos referiremos al número de ciclos después del PEV en lugar del número de servicios para incorporar la eficiencia del sistema en el tiempo. Fijémonos, Si Ud. tiene 1,000 vacas para primer ciclo y su tasa de concepción (TC) es de 30% al primer ciclo y 35% al segundo ciclo, Ud. Tendrá 294 preñeces al cabo de 4 ciclos (Tabla 1).

La tasa de preñez al primer ciclo (el de mayor impacto) es del 15% para la tabla 1.

Dalton y col., definieron la tasa de preñez al primer ciclo después del PEV como el factor de manejo que mayor impacto tiene el los futuros días abiertos de un establo. Ahora, asuma que su mejor fertilidad es 35% al primer ciclo, con la misma tasa de detección de celos (50%), como se ilustra en la tabla 2.

 

Ahora tiene 306 preñeces. Si Ud. solamente mira la tasa de preñez no ve la diferencia; es decir, una TP de 18% y tres de 15% para cada una de los dos ejemplos. Sin embargo, el efecto de una mayor tasa de preñez en el primer ciclo es magnificado (tabla 2, 18%), debido a una mayor población afectada en ese primer ciclo. De ahí que se generen más preñeces (306). Es un hecho que la tasa de detección de inseminación en el primer ciclo debe ser mayor que en ciclos posteriores, ya que las vacas cíclicas forman mayor proporción de la población a ser monitoreada.

Esto trae otro ingrediente, pues la mayor tasa de inseminación en el primer ciclo (~70%), implica que las ventajas de una alta TC al primer servicio son un mayores (tabla3).

Ahora tiene 429 preñeces después de cuatro ciclos. No solamente el indicador de TP es mayor (25%), sino que está afectando a un mayor número de vacas (700), y está sucediendo más temprano en la lactancia (primer ciclo).

Este concepto es básico para determinar un PEV que permita a las vacas superar el BEN, recuperar condición corporal, recuperar plenamente su funcionalidad reproductiva para tener altas probabilidades de éxito al primer servicio.

La baja fertilidad al primer servicio debe ser vista como una llamada de atención para mejorar las condiciones de manejo en el período de transición, y en muchos casos puede estar relacionado extremos cambios en CC mencionados anteriormente. Mantenga estas recomendaciones de instalaciones para el preparto y postparto temprano.

Ciclicidad

En condiciones normales, se espera que la mayoría de las vacas tengan su primera ovulación de 21 a 30 DEL. Más aun, de allí se desprende que la iniciación de los programas de presincronización con prostaglandina se recomienden después de los 35-40 DEL, cuando ya hay un cuerpo lúteo (CL) que responde al estimulo luteolítico de la prostaglandina. Sin embargo, ha sido establecido en varios estudios, que aproximadamente 22%-24% de las vacas de alta producción aun no han ciclado alrededor de los 60 DEL. Estos reportes han sido de vital importancia para entender 2 conceptos: Primero, no podemos esperar más del 80-85% de tasa real de inseminación en los corrales de servicios, si presumimos que por lo menos el 20% de las vacas aun no están ciclando unos pocos días después del final del PEV. Segundo, los programas de inseminación a tiempo fijo (IATF) no brindan resultados óptimos de fertilidad cuando la IATF se programa antes de los 70 DEL, por la misma razón (vacas que no responden al tratamiento de sincronización). Simultáneamente, la comunidad veterinaria ha tomado consciencia de la importancia de la tecnología de ultrasonido para identificar y calificar la presencia de estructuras ováricas en los chequeos ginecológicos de rutina, a fin de estimar la ciclicidad de las vacas que entran a servicio (para un diagnóstico concluyente se requieren dos exámenes con 10-14 días de intervalo y/o exámenes seriados de progesterona sérica).

 

Quistes Foliculares

 

Rodríguez et al, estudiaron el efecto de la pérdida de peso en los niveles de progesterona circulante y su posible asociación con la condición quística en vacas lecheras. Para tal fin, usaron vacas ovariectomizadas para eliminar la posibilidad de la presencia de progesterona proveniente de los ovarios. Luego aplicaron dispositivos intravaginales de progesterona para inducir el depósito progesterona en el tejido graso, tal como sucedería con el tejido grasa de la vaca gestante.

Posteriormente retiraron el dispositivo y distribuyeron las vacas en dos tratamientos con el objeto de mantener (MAINT) o inducir la pérdida de peso (LOSS) después de retirada la fuente de progesterona exógena. La gráfica 2 muestra los perfiles de progesterona circulante para ambos grupos.

Las vacas que perdieron peso luego de retirado el dispositivo, imitando la caída de progesterona normal luego del parto, presentaron niveles de progesterona superiores a las vacas que no perdieron peso a los pocos días de retirado el dispositivo. Presumiblemente, estos niveles de progesterona tienen origen en la movilización de reservas de tejido adiposo al torrente sanguíneo en mayor grado que las vacas que mantuvieron su peso corporal. Como resultado las vacas que perdieron peso, tenían mayor concentración de progesterona circulante, a pesar de que no había producción de progesterona en los ovarios.

Ahora bien, queda un eslabón faltante para consolidar la relación entre este hallazgo y la condición quística. Hatler et al., identificaron que las vacas quísticas parecían tener niveles intermedios de progesterona aun en la ausencia de un CL funcional, lo cual suena extraño. En ese momento en verdad no había bases para explicar el origen de esa progesterona. Ahora sabemos que esa progesterona parece provenir de la movilización de tejidos grasos. Tales niveles intermedios de progesterona, pueden tener un efecto inhibidor sobre las cascadas de LH, que son responsables de la ovulación, induciendo así la condición quística.

 

En condiciones de campo reales, esto suele suceder cuando las vacas son exigidas al máximo por producción de leche, o en hatos con deficiente manejo de los programas de transición (mezcle vacas primíparas y multíparas, sobre poblamiento, etc.), o fallas en el programa nutricional que lleve a una excesiva pérdida de peso en el postparto temprano.

Personal y asistencia al parto

El personal de las lecherías debe ser entrenado para las labores especificas de cada área del establo en que desempeñan (ordeño, alimentación, limpieza de corrales, atención de vacas de preparto, atención de vacas frescas, atención de vacas del hospital, cuidado de los becerros, etc). Cada posición del establo debe tener un manual de funciones que cada empleado debe conocer.

En general, las personas encargadas cada área no solo deben ser entrenadas, sino que deben ser monitoreados para garantizar calidad y consistencia en el desempeño. Las sesiones de reentrenamiento periódico para los empleados de los establos son prácticas comunes en las lecherías de los Estados Unidos. Particular atención se debe prestar al entrenamiento de asistencia al parto, pues la ansiedad por demostrar las habilidades recién aprendidas lleva a muchos empleados a tomar decisiones apresuradas de asistencia en vacas que no lo necesitan. La asistencia al parto es beneficiosa para animales que presentan evidente agotamiento, han trabajado infructuosamente por varias horas, o han cesado su trabajo de parto (las causas de tales situaciones no serán discutidas aquí: tamaño de la vaca, tamaño del becerro, posición y presentación del becerro, partos gemelares, etc.). La intervención en vacas que están haciendo un trabajo de parto progresivo y sin ayuda, bloquea de inmediato su trabajo de parto natural, llevando la vaca a la distocia cuando no era esa la dirección que llevaba el evento antes de la intervención.

Sobrealimentación de proteína

Las dietas con alto contenido de proteína han sido asociadas por muchos años con trastornos en la fertilidad. En condiciones fisiológicas normales, el pH uterino es de 7.04 durante el metaestro y diestro, y baja a niveles de 6.85 durante el proestro y estro, el cual es el pH normal del semen. Luego de la fertilización, el embrión necesita secreciones uterinas neutras para facilitar su desarrollo temprano e implantación. En las vacas alimentadas con dietas altas en proteína estas secreciones tiene un pH acido, creando un ambiente uterino similar al el estro, lo cual impide el desarrollo y la implantación del embrión. La tabla 4 resume el estudio de Elrod and Butler, la cual presenta el pH uterino observado en vaquillas vírgenes alimentadas con niveles normales, y altos en proteína para diferentes fases del ciclo estral.

Conclusión

Las probabilidades de éxito en un programa reproductivo dependen de un conjunto de factores que abarcan desde el manejo cuidadoso de nutrición, instalaciones, sistemas de abatimiento del estrés calórico desde el período seco, hasta el establecimiento de una nueva preñez y no exclusivamente de las actividades programadas y desarrolladas después del PEV. Más aun, el éxito de un programa reproductivo involucra un ciclo completo, integrando todas las fases productivas y reproductivas de la vaca para garantizar el éxito y rentabilidad de la explotación. GI

Autor/es: Humberto Rivera, Gerente de Servicios Reproductivos, Accelerated Genetics - USA

 

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Ciclo estral en bovinos

  Reproducción:  

Las hembras de los mamíferos presentan en su vida reproductiva una serie de eventos ováricos, endócrinos y conductuales que tienen la característica de ser cíclicos, y cuyo objetivo es garantizar el apareamiento con el macho para lograr una exitosa fertilización y gestación. A ellos se les conoce como ciclos estrales, que en el caso de los bovinos, se caracterizan por ser continuos a lo largo de todo el año.

En los bovinos estos ciclos estrales constan de cuatro etapas: proestro, estro, metaestro y diestro, las cuales se verán interrumpidas si después de la cópula se logra la fertilización, en cuyo caso las vacas presentarán un anestro

fisiológico.Debido a que la etapa del ciclo estral más fácil de reconocer es el estro, por ser en ella en la que la hembra busca, atrae y acepta la monta del macho, es la etapa con la que se inicia el ciclo estral, de modo que un ciclo se define como la etapa entre un estro y el siguiente.

estral1

Control endócrino del ciclo estral

El control endócrino del ciclo estral se debe a una compleja interacción entre el hipotálamo, la hipófisis, el ovario y el útero. Las hormonas más importantes para este proceso son la kisspeptina, la GnRH y la oxitocina a nivel hipotalámico; las gonadotropinas: hormona foliculoestimulate (FSH) y hormona luteinizante (LH) producidas por la hipófisis; el estradiol, la progesterona, la inhibina y el IGF-I provenientes del ovario, así como la prostaglandina F2alfa (PGF2a) que es secretada por el endometrio uterino.

La kisspeptina es un péptido hipotalámico al que se le ha denominado como el regulador central, debido a que las neuronas que lo producen reciben

información ambiental y del propio organismo, que le indican el momento

óptimo para la reproducción, de modo que controla el inicio de la pubertad y la estacionalidad reproductiva.

Además, es inhibida durante la lactancia, bloqueando la actividad reproductiva de las hembras en ese momento.Por otro lado, la kisspeptina estimula la reproducción actuando en las neuronas productoras de GnRH para inducir su liberación. A su vez la GnRH estimula la liberación de LH y a un pulso de GnRH siempre corresponde un pulso de LH. Por su parte, los estrógenos foliculares tienen un efecto de retroalimentación positiva con LH, gracias al cual se logra la maduración folicular y se alcanzan los picos preovulatorios de estradiol y LH, este último responsable de la ovulación. El pico preovulatorio de LH se logra por un incremento en la frecuencia de pulsos de dicha hormona.

La liberación de FSH no requiere de GnRH, ya que es una hormona que se secreta en forma constitutiva, es decir constantemente, a menos que exista un estímulo inhibitorio. Dicho estímulo inhibitorio esta dado por los estrógenos y la inhibina, que son producidos por los folículos en desarrollo,

esencialmente por el folículo dominante. Por otro lado, la progesterona producida por el cuerpo lúteo bloquea la secreción de LH, disminuyendo la frecuencia de pulsos, de modo que la LH se mantiene en niveles basales, capaces de estimular la formación del cuerpo lúteo y de mantenerlo, al ser la principal hormona luteotrópica en bovinos. Lo anterior es logrado por una acción directa de progesterona a nivel hipofisiario,

bloqueando los receptores a GnRH.

Fases del ciclo estral:

Desde el punto de vista ovárico se habla de dos etapas del ciclo: una fase folicular, en la que ocurre la maduración del folículo ovulatorio y la ovulación; así como una fase lútea, caracterizada por la formación del cuerpo lúteo y la funcionalidad del mismo. Debe considerarse que el ciclo estral esta regulado por eventos

endócrinos del eje hipotálamo-hipofisiario- gonadal, los cuales son debidos en gran medida a las estructuras

ováricas que se desarrollan a lo largo del mismo. Es importante tener en cuenta que dentro de los bovinos existen dos grandes subespecies: el Bos taurus o ganado europeo y el Bos indicus, o ganado indobrazil; y entre ambas existen algunas diferencias

y particularidades en cuanto al ciclo estral y la manifestación de la conducta sexual. Cuadro 1

estral2

 

Fase folicular, esta fase se caracteriza

porque las hormonas ováricas predominantes son los estrógenos, los cuales desencadenan el comportamiento

sexual y ocasionan que el aparato reproductivo sufra algunas adaptaciones para atraer al macho y prepararse para la cópula. Entre los cambios mas relevantes se puede apreciar un aumento en el volumen uterino, debido a una mayor irrigación del mismo y a que las glándulas endometriales entran en una fase proliferativa por lo que incrementan su tamaño. Lo anterior hace que el útero se sienta con una tonicidad mayor, es decir se palpe mas firme. Adicionalmente, el aumento en el aporte sanguíneo provoca hiperemia y congestión del epitelio vaginal y de la vulva. Por otro lado, para permitir el paso espermático el cérvix se abre e incrementa la producción de moco cervical. Las características de dicho moco son que es muy fluido, cristalino y abundante, por lo que es común ver la salida de dicho moco cervical por la vagina.

Esta fase puede dividirse a su vez en las etapas de proestro y estro.

• El proestro inicia cuando las concentraciones

de progesterona del ciclo

anterior han caído debido a que se

Duración del ciclo Fase Fase Pico de LH a Fin de estro a Rango Promedio folicular lútea ovulación ovulaciónBos taurus 18-24 d 21 d 4-6 d 14-18 d 28 hrs 4-16 hrsBos indicus 20.7-22 d 24 a 32 hrs

desencadenó la regresión del cuerpo lúteo (CL); y termina cuando inicia la conducta de receptibilidad sexual. Se caracteriza por un crecimiento acelerado del folículo dominante de la última oleada folicular del ciclo precedente, por lo que su duración depende del grado de desarrollo en el que se encuentre el folículo.

• Por su parte, el estro es conocido como la etapa de calor, celo o receptibilidad sexual, ya que solamente durante ella la hembra busca en forma activa al macho y acepta la monta y el apareamiento. En las vacas en estro se puede observar inquietud, inapetencia y un incremento en la locomoción y las vocalizaciones. Sin embargo, el signo más característico del celo en los bovinos es la conducta homosexual, en la cual las hembras se montan entre sí. En ganado Bos taurus se ha propuesto que la vaca que monta esta iniciando el celo, mientras que la que se deja montar se encuentra en franco celo. Sin embargo, en ganado Bos indicus ambas hembras son consideradas en estro. Es importante tener en cuenta que en los bovinos es común que el primer ciclo de una novillona o de una vaca posparto no sea detectado por el trabajador, el productor e incluso por el médico veterinario. El motivo de lo anterior es que al no haber un cuerpo lúteo del ciclo previo, las hembras no manifiestan la tradicional conducta de celo que desencadenan los estrógenos, por lo que se dice que ocurrió una ovulación silenciosa. La causa de que no se exprese la conducta estral es que a nivel del cerebro los estrógenos solo pueden actuar cuando la progesterona ha inducido la formación de receptores para ellos. Debido a que durante esta etapa ocurre el apareamiento, la musculatura del aparato reproductor presenta contracciones en respuesta a los estrógenos y las prostaglandinas,

para favorecer el transporte de los gametos con el fin de lograr la fertilización.

Por último, desde el punto de vista ovárico, durante la etapa de estro el folículo en desarrollo logra su madurez y alcanza su tamaño preovulatorio.

Fase lútea, durante esta fase el esteroide ovárico que predomina es la progesterona, cuya finalidad es mantener la gestación si la fertilización fue exitosa. Para lograr lo anterior, la progesterona causa que las glándulas

endometriales entren en su fase secretora y comiencen la producción de histiotrofe o leche uterina, para nutrir al producto. Adicionalmente, y gracias a la reducción en las concentraciones

de los estrógenos, el tono del útero disminuye, al igual que la hiperemia y el edema bulbar; el cérvix se cierra y el moco cervical se vuelve espeso, pegajoso, opaco y menos abundante, con la finalidad de aislar el útero del exterior, para impedir

la entrada de microorganismos que puedan comprometer la posible gestación.

La fase lútea consta de dos etapas: el metaestro y el diestro.

• El metaestro inicia cuando la hembra deja de aceptar la monta del macho, que en los bovinos se caracteriza porque en él ocurre la ovulación, 4 a 16 horas después de finalizado el estro, y el cuerpo hemorrágico

se transforma en un cuerpo lúteo. Esto se logra gracias a que el remanente folicular comienza a luteinizarse, para lo cual las células de la granulosa se diferencian en células esteroidogénicas lúteas grandes, que son capaces de secretar progesterona

en forma continua y liberan grandes cantidades de oxitocina, mientras que las células de la teca forman las células lúteas chicas, las cuales no secretan oxitocina y producen

progesterona en respuesta a LH. Una vez que ha ocurrido la ovulación y como consecuencia de la repentina

caída en las concentraciones de estradiol, algunas vacas pueden presentar un sangrado bulbar.

• El diestro constituye la etapa más larga del ciclo estral y se caracteriza por que el cuerpo lúteo se encuentra en su máxima actividad. Al final de esta fase, si no hubo fertilización, el cuerpo lúteo debe destruirse para permitir la presentación de un nuevo ciclo estral. A este proceso se le conoce como la luteólisis y se logra gracias a un mecanismo de retroalimentación

positiva entre oxitocina y prostaglandina F2alfa (PGF2a). Cuadro 2

estral3

 

Desarrollo folicular

Como ya se mencionó, y puede verse en los eventos que ocurren a nivel ovárico, el desarrollo folicular juega un papel esencial en el ciclo estral. Esto se debe a que los folículos en crecimiento van modificando su respuesta a ciertas hormonas, a la vez que producen otras, las cuales interactúan para lograr la maduración final del folículo y la ovulación.

Las hembras tienen desde el nacimiento un número determinado de folículos y ovocitos, que en forma general sobrepasa considerablemente

la cantidad de ovocitos que serán ovulados en toda su vida, muchos de los cuales iniciarán su crecimiento pero no llegarán a ovular.

Al evento en el cual los folículos sufrirán regresión se le llama atresia y se calcula que ocurre en el 99% de los folículos ováricos, evento que puede suceder en cualquier momento del desarrollo, pero es más frecuente en los estadios de dependencia de gonadotropinas.

Debe considerarse que el desarrollo folicular es un evento constante, por lo que en los bovinos durante un ciclo estral se observan dos a tres oleadas de crecimiento folicular, las primeras de las cuales sufren atresia antes de alcanzar su madurez y lograr ovular. En general se ha visto que la primer oleada folicular inicia en el metaestro, después de la ovulación, habiéndose observado variaciones en el número de oleadas foliculares de acuerdo a la edad de las hembras. Cuadro 3

El desarrollo folicular se divide en las siguientes fase:

Desarrollo folicular inicial: esta fase puede iniciarse desde el desarrollo fetal y se caracteriza por el crecimiento

del ovocito y la proliferación de las células de la granulosa que lo rodean, con lo cual el folículo primordial se transforma en folículo primario. A pesar de que las células de la granulosa poseen receptores a FSH, las gonadotropinas no participan

en esta foliculogénesis inicial, por lo que factores ováricos y del propio folículo regulan el desarrollo. Entre

Proestro Estro Metaestro Diestro Novillas Vacas Bos taurus 3 d 12-14 hrs 14-7-2.8 hrs 2 d 15 dBos indicus 8.5 h Número de oleadas Folículos Diámetro del Tasa de Diámetro del foliculares reclutados folículo dominante desarrollo cuerpo lúteo Novilla Vacas (3-5 mm) folicularBos taurus 3 2 24 16-20 mm 1.1-2.0 mm/d 24.1-27.8 mmBos indicus 3 2-3 50 10-12 mm 0.9 mm/d 15.6-21.5 mm los principales factores se encuentra la superfamilia TGFb (transforming growth factor-b: growth differentiating

factor-9, GDF-9 y bone morphogenetic protein, BMP). Además de IGF-I, EGF, TGFa, inhibina y activina, entre otros. De todos ellos el IGF-I es necesario para el crecimiento folicular y la formación del antro.

Desarrollo folicular dependiente de gonadotropinas: Eventualmente los folículos en crecimiento se vuelven muy sensibles a las gonadotropinas y dependerán de ellas para alcanzar la madurez folicular. Esta fase consta de tres etapas: el reclutamiento, la selección y la dominancia. Durante la etapa de reclutamiento un grupo de folículos de aproximadamente 4mm de diámetro comienza su crecimiento en respuesta a concentraciones crecientes

de FSH. Estos folículos producen estradiol que, eventualmente, estimula la producción de inhibina. Ambas hormonas ejercen un efecto de retroalimentación negativa hacia la FSH a nivel hipofisiario. En ese momento, uno de los folículos reclutados,

que ha alcanzado un diámetro de 8 a 9 mm, se selecciona y se convierte en dominante. La selección se debe a que ese folículo comienza a desarrollar receptores a LH en las células

de la granulosa, lo cual le permite continuar su crecimiento aún cuando las concentraciones circulantes de FSH estén cayendo por efecto del estradiol y la inhibina, que él mismo produce. Esto último hace que el folículo seleccionado se transforme en dominante, ya que inhibe el crecimiento

del resto de los folículos que aún dependen de FSH. Debe considerarse que el folículo dominante continúa produciendo factores como el IGF-I, la activina y la foliculostatina, que siguen participando en el crecimiento

y madurez del mismo. Los bovinos son una especie monotoca, es decir que en forma general tienen una sola cría por gestación, sin embargo, se ha visto que en ganado productor de leche, a mayor producción láctea se incrementa la codominancia folicular,

promoviendo las gestaciones gemelares.

Por otro lado, la razón de que durante la fase lútea se desarrollen oleadas foliculares es que la progesterona producida por el cuerpo lúteo inhibe la frecuencia de pulsos de LH, por lo que los folículos dominantes no obtienen el suficiente aporte de dicha hormona para lograr su maduración final y su ovulación, causándose la atresia del folículo. En ese momento cesa la producción de estradiol y la secreción de FSH se reanuda dando inicio a un nuevo reclutamiento folicular.

Al final del diestro, cuando las concentraciones de progesterona comienzan a disminuir por efecto de la luteolisis, los estrógenos foliculares estimulan la secreción de LH y la última oleada folicular continúa su crecimiento y maduración hasta que se desencadena la ovulación. GI

Rangel PLE*

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