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Uso de sistemas de información para monitorear la reproducción de los hatos bovinos desde lo particular hasta lo multipoblacional Destacado

Uso de sistemas de información para monitorear la reproducción de los hatos bovinos desde lo particular hasta lo multipoblacional

 Los sistemas de producción animal son, hoy día, agronegocios en los cuales se invierten importantes sumas de dinero por parte de sus propietarios, pero a su vez, sistemas frágiles en los que múltiples factores pueden dar al traste con su sustentabilidad, tanto en lo económico como ambiental, con los costos sociales que pueda esto representar.

Adicionalmente, en prácticamente todos los países del mundo, representan un importante porcentaje del producto interno bruto, de generación de empleos directos e indirectos, y es, en sí mismo, un movilizador social. Entonces, la planificación administrativa en sus tres niveles: operacional (corto plazo), táctica (mediano plazo) y estratégica (largo plazo) se convierte en una obligación impostergable; en la que la información que el mismo sistema de producción genera, es el punto de partida para la toma de decisiones técnicas y administrativas buscando el máximo rendimiento del sistema, no solo en eficacia sino en eficiencia, o sea, buscando la máxima producción posible dentro de una dinámica de sustentabilidad; todo esto, sin dejar de tomar en cuenta la producción de alimentos seguros (inocuos) y de alta calidad nutricional sin descuidar el bienestar animal.

Así, el control y monitoreo máximo posible de todos los componentes que conforman los sistemas de producción –o al menos de los mínimos necesarios– hará posible tener los elementos de juicio que apoyen la toma de decisiones adecuadas en el momento oportuno. Eso requiere de un sistema de información estable y consistente, sencillo, ágil, amigable y que permita la interacción fluida y directa con el usuario para facilitar sus quehaceres y optimizar los recursos, entre ellos tiempo, personal, alimentación, animales, infraestructura, etc., y reducir el uso de insumos.

Tradicionalmente, los propietarios de las fincas han administrado su negocio tomando decisiones basados en apreciaciones, muchas veces, sin el sustento que datos fiables ofrecen, por tanto, con un alto margen de riesgo. Quizás un factor que ha incidido negativamente en este aspecto, es que, de alguna manera, el productor siempre tiene acceso a una cantidad de dinero proveniente de su negocio, lo que le hace pensar que la finca produce: en efecto lo hace, pero quizás no en el volumen y con la calidad que podría –y debería- hacerlo. Los datos generados en la misma finca, y en las otras de su zona, estado o país se convierten, así, en el principal aliado en la búsqueda de la eficiencia productiva. Nada de esto es posible sin un sistema de información confiable, que retroalimente al productor y sus técnicos asistenciales, en tiempo real y con informes del estado del sistema en tiempo real.

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Hay, múltiples elementos que deben ser monitoreados y controlados por parte del productor, administradores y profesionales que dan asistencia técnica al sistema de producción, entre ellos: nutrición y alimentación, recursos humanos, reproducción, producción (leche, carne, crías), infraestructura, insumos, entre otros. Se ha estimado que, en una finca lechera especializada, más de 200 tipos de actividades se realizan en un mes promedio. Por eso, es que surge la metodología de la Salud de Hato –hoy día, Salud de la Finca-, basado en el uso de protocolos específicos para cada área y sub-áreas de trabajo del sistema. Lo que se busca es una forma estandarizada de trabajo, independientemente de quien lo realice y, junto con el trabajo, un registro adecuado y oportuno del producto de la actividad realizada. De este modo, cada actividad produce datos que deben ser sistematizados e introducidos en un sistema de información, ojalá automatizado, que permita el análisis riguroso, apropiado y oportuno para obtener la información que sea el sustento de la toma de decisiones.

Normalmente, cuando se proponen las metas para los parámetros zootécnicos del sistema (productivos, reproductivos y de salud), estas se toman de la literatura – muchas veces internacional- y, con algunas excepciones, basado en los resultados de estudios nacionales que, en muchas ocasiones, lo que presentan son promedios generales que no toman en cuenta las particularidades del sistema, tales como ubicación por zona ecológica, raza y edad de los animales y nivel de intensificación del sistema, entre otras.

Reproducción, producción y salud son, usualmente, los elementos que más interesan al productor, y que más trabajan los técnicos, con un efecto directo sobre la economía y las finanzas del sistema, así como sobre el recurso humano del mismo. Especial importancia se le ha concedido a la reproducción, quizás por la máxima de que “si la vaca no pare, no produce leche”; claro, no es lo mismo producir 2000 que 12000 kg de leche por lactancia; no obstante, la eficiencia productiva y los factores que influyen en ella, pocas veces son la causa de consulta o la puerta de entrada de un profesional, sea médico veterinario, zootecnista o agrónomo, a un sistema de producción: no al menos con la facilidad que la reproducción abre las puertas a una finca.

Es por esto, pero dejando sentado que no es la reproducción en sí misma el principal factor limitante de los sistemas de producción bovina, ella puede ser un elemento trazador de la eficiencia del sistema y de la calidad de manejo que se da: la mala nutrición, las incorrectas estrategias de alimentación, malas prácticas de manejo de la ternera, mal manejo del parto y el período seco, entre otras, se verán reflejados de manera directa en los parámetros reproductivos. Por esto, tomaremos la reproducción como un ejemplo del análisis que se puede hacer del sistema y de cómo se pueden identificar fortalezas y debilidades, así como dar luces de por dónde están las causas y, por ende, las soluciones al problema identificado.

Tradicionalmente se mencionan como indicadores primarios de eficiencia reproductiva el intervalo entre partos (IEP), días abiertos (DA), el porcentaje de abortos y la edad al primer parto (EPP). Estos parámetros son puntos de encuentro de muchos otros elementos de manejo de la finca que influyen sobre ellos. Por ejemplo, una alta edad al primer parto puede ser el resultado de terneras nacidas con bajo peso, con enfermedades (diarrea o respiratorias) el primer mes de vida, nutrición deficiente o con malas estrategias de alimentación (ganancia diaria de peso por debajo de lo deseable), mala detección de celos, problemas de inseminación, infertilidad o abortos, por mencionar los principales. Claro está, cada uno de ellos, representa en sí mismo un componente complejo que requiere de su propio análisis.

Generalmente, al menos en los sistemas en que se existe un sistema de información (o de registros), el IEP, los DA, el porcentaje de abortos y la edad al primer parto (EPP) se utilizan como los principales elementos de juicio; pero hacerlo requiere de la habilidad de reconocer las relaciones intrínsecas que existen entre ellos, así como el hecho de que estamos en presencia de indicadores que son promedios de variables que, generalmente, se analizan sin tomar en cuenta su variación y su distribución estadísticas, y que, más serio aún, únicamente toman en cuenta a los animales que presentan los eventos reproductivos; o sea, solo las que paren entran en el IEP, las que son servidas en los DA, las que paren por primera vez en la EPP y las preñadas, en el denominador de las que pueden abortar. Esta situación, sin duda, podría llevar al consultor inexperto a cometer errores de análisis y, por ende, de recomendación de las medidas a tomar, con las consecuencias no deseables que podrían ocurrir. Ante esta realidad, en los últimos años, se ha impulsado el uso de un indicador más “completo” pues toma en cuenta todas las hembras reproductivamente aptas y listas para el servicio: la tasa de preñez. Este parámetro incluye a todas las hembras que, según la decisión del finquero, están listas para ser servidas, sean novillas (edad en meses para iniciar el servicio) o las multíparas (días pos parto para iniciar el servicio). Así, en ellas se toma en cuenta el porcentaje de celos observados, el porcentaje de servicios realizados y el porcentaje de preñeces logradas, y lo hace para un período de 21 días. El cálculo de la tasa de preñez en forma continua permite monitorear el estado reproductivo, detectar y cuantificar un problema y tomar decisiones dentro de plazos más cortos respecto a las vacas vacías.

Por supuesto, decisiones de los productores respecto a la edad a la que una novilla entra a servicio, o a la que lo hace una vaca posparto, pueden afectar positiva o negativamente este indicador, pues entre más madura la novilla, y más avanzado 40 el posparto cuando la vaca ha salido el balance energético negativo, más chance hay de que la vaca o la novilla queden gestantes con pocas inseminaciones; sin embargo, la detección de celos y la eficacia en la inseminación, siempre serán factores a considerar y de alta incidencia sobre el parámetro.

Tomar decisiones basados en esos elementos es un punto de partida, pero debemos reconocer muchos más elementos más de la finca; por ejemplo, y lo más sencillo de todo: el inventario y las calidades (edad, sexo, raza, número de lactancias) de los animales que existen en el hato. Ni qué decir que conocer su nivel de producción, su historia del puerperio, las medidas de condición corporal, sus medidas para los “los diez puntos indicadores de la salud general de la vaca en producción”, de la relación grasa/proteína en la leche o de los niveles de BUN o MUN en leche o sangre.
Ante toda esta realidad, tener esos elementos disponibles en un sistema de información automatizado, de alta calidad y fiabilidad, altamente amigable y de interactividad elevada y en tiempo real, posibilita una mejor interpretación de la realidad de la vaca, del sistema de producción individual, y de un grupo de sistemas de producción, sea de una región o de un país entero.

Respecto a este último punto, la integración de las bases de datos individuales de las fincas en una sola base de datos centralizada, ojalá administrada por una universidad o instituto de investigación, permite reconocer el panorama global de la producción, identificando aquellos aspectos que a la mayoría de los productores les representa un problema, así como identificar sistemas de élite que pueden servir de modelo para la transferencia de tecnología; asimismo, se puede identificar razas o cruces de rendimiento superior, vacas extraordinarias para transferencia de embriones o fertilización in vitro, toros con alta habilidad predicha de transmisión de características deseables probados en el mismo entorno del país o la región, conocer el rendimiento productivo y asociarlo con aspectos de manejo nutricional y sanitario, entre muchas otras bondades.

Estas y muchas otras cosas más se han logrado ya en Costa Rica por medio del programa informático VAMPP Bovino que, producido y distribuido desde la Escuela de Medicina Veterinaria de la Universidad Nacional, mediante el Centro Regional de Informática para la Producción Animal Sostenible, es utilizado por cerca de 1500 fincas y permite la centralización de los datos en la Base Nacional de Datos VAMPP, que ha permitido la investigación local constante, alimentando con datos cerca de 10 tesis de doctorado, más de 20 de maestría y decenas de tesis de licenciatura de estudiantes de instituciones de Costa Rica, Centroamérica, Sur América, México, Estados Unidos y Europa. Además, los resultados de estas investigaciones llegan a los productores directamente mediante publicaciones especializadas, conferencias, talleres y congresos, así como indirectamente mediante el uso de esos conocimientos logrados en los alumnos de la carrera de medicina veterinaria, que luego serán los médicos de las fincas, así como la capacitación constante de los médicos veterinarios practicantes mediante cursos de educación continua.

1Condición corporal, llenado ruminal, consistencia de las heces, digestión de la fibra, estado de los esfínteres de los pezones, limpieza del tren posterior, estado de las pezuñas, posición de las patas, locomoción.

Este trabajo fue presentado en el Precongreso Nacional de Buíatria Villahermosa, Tabasco 2014  y fue tomado de las memorias del evento con autorización de su autor. GI


 Autor/es: Sandra Estrada K.

Modificado por última vez enMartes, 08 Marzo 2016 01:40
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