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Efecto de la fuente de proteína vegetal sobre nitrógeno ureico en sangre, progesterona en sangre y fertilidad en vacas holstein en producción

Se utilizaron doce vacas Holstein en su segundo tercio de lactación. Las dietas se formularon en base a maíz amarillo hojueleado, alfalfa y heno de avena. En el tratamiento dos se sustituyó el 20% de la PC de la alfalfa por granos secos de destilería más solubles, y en el tratamiento tres por 20% pasta de cacahuate. 

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Desempeño reproductivo de establos lecheros de vacas Holstein en diferentes regiones de México

 Reproducción:  

El manejo exitoso del programa reproductivo de una lechería, es uno de los elementos clave para asegurar la rentabilidad. Las tecnologías reproductivas actuales tales como los protocolos de sincronización y demás estrategias reproductivas, están ampliamente distribuidas a nivel mundial con diferentes niveles en el éxito de su implementación. El objetivo de este documento es presentar la información resultante de un estudio observacional en el cuál recabamos y comparamos datos de diferentes indicadores reproductivos de establos con vacas Holstein en 5 diferentes regiones de México y se establecieron evaluaciones comparativas o “Benchmarks” para el 20% más eficiente de los hatos. Adicionalmente, este documento presenta solo con fin informativo, una panorámica de la situación de la ganadería lechera en México.

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Panorámica de la industria lechera en México

México está catalogado en el 16º.lugar mundial, en cuanto a volumen de producción de leche se refiere, aportando un 2% de la producción mundial total. Desde mediados de los años 1990´s la cantidad de vacas en México se ha ido incrementando, alcanzando 2.4 millones de cabezas en el 2010 (Wattiaux et al). Sin embargo, la producción de leche por vaca ha permanecido más bien estable y se ha reportado que la producción por vaca en general es ligeramente inferior a los 5000 Kg de leche por año (Martínez). Actualmente, el crecimiento de la producción de leche en México es inferior al crecimiento promedio mundial. Otros países de la región como Brasil, Argentina y Chile tienen tasas de crecimiento en producción de leche más elevadas, debido a incrementos en el número de vacas y también en la producción por vaca (Dobson and Jesse). La industria lechera de México está altamente fragmentada, es extremadamente diversa y se le puede segmentar en tres sistemas principales: el especializado, el familiar y el de doble-propósito (carne y leche) (Wattiaux et al). Es importante mencionar, que el segmento especializado está altamente tecnificado y se le puede comparar perfectamente con los sistemas de lechería más exitosos de los establos comerciales de EEUU. Dicho segmento produce aproximadamente el 70% de la leche.

Desde el inicio de los años 1990´s, la demanda de leche en México ha crecido consistentemente pero la capacidad de producción doméstica no ha seguido la misma tendencia y la producción se ha quedado más de un 20% por debajo de la demanda. México es considerado el 10º país más grande importador de productos lácteos y solo recientemente ha emergido como exportador de un poco de leche fluida hacia Guatemala (Thorburn). Aunque históricamente hablando, la importación de productos lácteos crecía a través del tiempo, la tendencia a depender de los mercados externos se incrementó drásticamente en la última década. En el 2011 México produjo un poco menos de 11 millones de toneladas métricas de leche pero el consumo fue de 15.5 millones de toneladas métricas, dando como resultado la importación de cerca de 5 millones de toneladas métricas (USDA 2012).

La producción de leche en México aporta aproximadamente un 70% de la leche requerida para cubrir la demanda doméstica. Aproximadamente un 40% de la leche producida es consumido como leche fluida mientras que el resto es empleado en la elaboración de productos lácteos. En general, para el consumidor mexicano, la preferencia es hacia la leche fluida (39 litros per cápita de consumo anual) que es percibida quizás como más saludable y más barata que otros productos lácteos procesados. A pesar de la disminución en las importaciones que hubo en 2008, debida a la crisis económica internacional, los EEUU siguen siendo uno de los principales proveedores de mezclas lácteas, lactosa y suero de leche en polvo para el mercado mexicano. Hasta hoy, México continúa siendo un mercado importante para las exportaciones estadounidenses de leche en polvo descremada, mantequilla, queso y leche fluida.

Recientemente el mercado de la leche en México ha cambiado y es ahora muy desafiante para los productores por diversas razones. Este año se espera que la producción se mantenga estable o tienda a bajar un poco. De hecho, el USDA en sus predicciones para la segunda mitad del 2012, ajustó a la baja el pronóstico de producción, bajándolo de 11.140 millones de toneladas métricas a 10.967 millones de toneladas métricas para el 2012. (USDA 2012). De manera similar, fuentes privadas y cooperativas públicas han expresado que la cantidad de productores ha disminuido de 200,000 que había en 2008, al número actual de 160,000 debido a costos más altos de producción. Desde mediados del 2011 y hasta el primer trimestre de 2012, muchos productores medianos y pequeños han enviado a matadero muchas de sus vacas que se encontraban al final de su ciclo productivo, en lugar de conservarlas para hacer crecer sus hatos. La tendencia actual es que muchas vacas altamente productivas están siendo vendidas por pequeños y medianos productores, a productores grandes, verticalmente integrados y que la mayoría de las veces están asociados a sus propias plantas procesadoras. Aunque es cierto que se está dando este tipo de consolidación de la industria lechera, en el que algunos pequeños productores salen del negocio o reducen el tamaño de sus hatos, la expectativa es que, vacas altamente productivas estarán entrando a la línea de producción y que los productores grandes, serán capaces de sostener en 2012, más o menos el mismo nivel de producción que había en el 2011. Ese sostenimiento de los niveles de producción se piensa que se deberá a una mejor genética en los hatos lecheros así como a mejores prácticas de producción.

En lo referente al precio de la leche pagado a los productores, el mejor precio pagado por LICONSA (el organismo oficial del gobierno federal encargado de la compra y procesamiento de la leche de pequeños y medianos productores) es de 5.60 pesos (USD $0.42) por litro de leche de alta calidad. El segmento especializado (las lecherías grandes, verticalmente integradas) reciben, en la mayoría de los casos, de sus propias plantas procesadoras, entre 5.20 y 5.60 pesos por litro de leche (USD $ 0.39 a 0.42) aunque el mejor precio posible podría llegar a alcanzar 7.00 pesos (USD $ 0.53) por litro, en el mejor de los casos, lo cual es sumamente infrecuente. Por el lado del precio al consumidor, el público está pagando 13.00 pesos (USD$0.98) por litro de leche pasteurizada y 49.90 pesos (USD $3.78) por el galón. La leche UHT cuesta 13.70 pesos (USD$1.04) el litro. El precio de la leche que
LICONSA distribuye a las familias de escasos recursos en 10,000 puntos del país se elevó recientemente y es ahora de 4.50 pesos el litro (USD$0.33).

En resumen, después de varios años de crecimiento importante, la industria de la leche en México parece estarse estancando debido a varios factores, entre los que se cuentan: una larguísima sequía, con los consecuentes problemas de disponibilidad de agua, mayor precio de los alimentos, limitaciones en infraestructura, recesión económica, menor poder adquisitivo de los consumidores, impuestos más altos y mayores precios en combustibles.

Desempeño reproductivo en las lecherías con ganado Holstein en México

El principal objetivo de nuestro estudio observacional fue el comparar indicadores reproductivos modernos de lecherías con vacas Holstein en 5 diferentes regiones de México y establecer evaluaciones comparativas o “Benchmarks” para el 20% más eficiente de los hatos. Se evaluaron datos de un total de 119,097 vacas y 377,025 inseminaciones de Enero a Diciembre de 2010, en 54 lecherías de 5 diferentes regiones del país
(Tabla
1
). Todas las lecherías evaluadas pertenecen al segmento especializado de la industria, es decir, utilizan altos niveles de tecnología lechera en sus sistemas. Los parámetros reproductivos evaluados fueron los siguientes: período de espera voluntaria (PEV), días al diagnóstico de gestación, días a la re-confirmación, riesgo de inseminación (tasa de servicios), porcentaje de utilización de I.A. a tiempo fijo (IATF), tasa de concepción en vacas con IATF, tasa de concepción en vacas inseminadas a celo detectado, tasa de preñez y porcentaje de vacas preñadas a los 100, 150 y 300 días en leche. Adicionalmente se obtuvieron datos sobre producción y desecho.

Todos los datos fueron estandarizados a través del uso del programa DairyComp 305 y evaluados estadísticamente para estimar las diferencias debidas a región, tamaño, protocolo utilizado, y nivel de producción. El análisis de los parámetros reproductivos entre regiones, así como para el 20% más eficiente de los hatos, se hizo a través del procedimiento “MIXED” del SAS, utilizando al hato como unidad experimental. Los datos continuos y de tipo categórico, fueron analizados por medio del procedimiento “FREQ” del SAS, el “F test” para varianza igual y el “Student´s t-test”.

Resultados

Indicadores reproductivos de lecherías con vacas Holstein en 5 regiones de México

Todas las lecherías utilizaban un protocolo IATF dentro de su programa reproductivo, combinado con la observación regular de los celos. La distribución de los protocolos en las lecherías fue como sigue: Un 70% (38 hatos) utilizaban un Presynch convencional consistente en 2 prostaglandinas separadas 14 días, seguidas posteriormente por un Ovsynch 56h.; 15% (8 hatos) utilizaban un Presynch convencional consistente en 2 prostaglandinas separadas 14 días, seguidas posteriormente de un Ovsynch 48h.; 9% (5 hatos) utilizaban un Presynch convencional consistente en 2 prostaglandinas separadas 14 días, seguidas posteriormente de un Cosynch 72 y un 6% (3hatos) utilizaban un Doble Ovsynch.

En la Fig.1 se presenta un resumen de resultados, de los diferentes indicadores reproductivos y de producción. La producción de leche promedio fue de 31 ±4 kg para todos los hatos. El nivel de producción fue mayor (P<0.05) para R2 (37±4 kg.) que para R1 (32±2), R3 (30±3), R4 (32±3), y R5 (30±3). El tamaño promedio del hato fue de 2206 vacas, con un gran rango de variación fluctuando desde 459 hasta 12,630 vacas. El tamaño promedio del hato fue
mayor (P<0.05) para R2 (4,178±3,702) y R5 (3,308±2,573) que para R1 (735±225), R3 (1,484±866), y R4 (1,202±735).

El promedio de días para el período de espera voluntaria fue de 49±6 y no hubo diferencia entre regiones (R1=51±4; R2=51±2; R3=50±4; R4=53±9; R5=47±6). El promedio de días para diagnóstico de gestación fue de 41±4 y no hubo diferencia entre regiones (R1=41±4; R2=37±1; R3=40±4; R4=42±4; R5=40±1). Los días promedio a la re-confirmación fue de 107±30 y no hubo diferencia entre regiones (R1=120±42; R2=94±21; R3=114±37; R4=105±35; R5=91±6). El porcentaje promedio de riesgo de inseminación fue de 60% para todos los hatos. El porcentaje de riesgo de inseminación fue mayor (P<0.05) para R2 (62%) y R5 (65%) que para R1 (58%), y para R3 y R4 (56%). El porcentaje promedio de vacas inseminadas a celo detectado fue de 79% para todos los hatos. El porcentaje de vacas inseminadas a celo detectado fue mayor (P<0.05) para R3 (83%) y R4 (85%), intermedio para R2 (79%) y R5 (77%), y más bajo para R1 (71%). El porcentaje promedio de concepción para vacas inseminadas a celo detectado fue de 32%. El porcentaje de concepción para vacas inseminadas a celo detectado fue mayor (P<0.05) para R1 y R2 (36%), intermedio para R3 y R4 (33%), y más bajo para R5 (29%). El porcentaje promedio de vacas inseminadas con IATF fue de 21% para todos los hatos. El porcentaje promedio de vacas inseminadas con IATF fue mayor (P<0.05) para R1 (29%), intermedio para R2 (21%) y R5 (23%), y más bajo para R3 (17%) y R4 (15%). La tasa promedio de concepción para vacas inseminadas con IATF fue de 29%. La tasa de concepción para vacas inseminadas con IATF fue mayor (P<0.05) para R1 (34%), intermedia para R2 y R3 (29%), y R4 (31%), y más baja para R5 (26%). La tasa promedio de preñez fue de 19% para todos los hatos. La tasa de preñez fue mayor (P<0.05) para R1 (20%) y R2 (22%) que para R3 y R4 (18%), y R5 (17%). El porcentaje de vacas gestantes a los 100 DEL fue de 47% para todos los hatos.

El porcentaje de vacas gestantes a los 100 DEL fue mayor (P<0.05) para R1 (52%) y R2 (55%) que para R3 y R4 (48%), y R5 (44%). El porcentaje de vacas eliminadas hasta los 60 DEL fue de 8% para todos los hatos. El porcentaje de vacas eliminadas hasta los 60 DEL fue más bajo (P<0.05) para R2 (5%) que para R1 (9%), R3 (10%), R4 (8%), y R5 (8%). El porcentaje total de vacas eliminadas fue de 31% para todos los hatos y este parámetro fue más bajo (P<0.05) para R2 (24%) que para R1 (31%), R3 (33%), R4 (33%), y R5 (32%).

Evaluación comparativa (Benchmarking) para el 20% más eficiente de los hatos

La tasa de preñez fue utilizada como indicador para seleccionar el 20% más eficiente de los hatos. Esos hatos dentro del 20% más eficiente tenían mayor (P<0.05) tasa de preñez (23% vs. 18%), período de espera voluntaria (54±3 vs. 48±6 d), riesgo de inseminación o tasa de servicio (63% vs. 60%), utilización de IATF (25% vs. 20%), tasa de concepción a la IATF (35% vs. 28%) y tasa de concepción a celo detectado (38% vs. 31%) que los hatos de menor eficiencia. Igualmente, esos hatos dentro del 20% más eficiente tuvieron menor número de (P<0.05) días al diagnóstico de gestación (38±2 vs. 42±2 d) y a la re-confirmación (91±14 vs. 111±31 d) así como también un menor número de días a la re-inseminación (12±2 vs. 14±2 d); que los hatos de menor eficiencia.

Fue interesante observar que los hatos dentro del 20% más eficiente, producen más leche (P<0.05) que los hatos de menor eficiencia (38±2 vs. 30±3 kg/d) (Figura
2
). Los porcentajes de vacas gestantes a 100, 150 y 300 DEL fueron mayores (P<0.05) para el 20% más eficiente de los hatos (Figura
3
) que para los hatos de menor eficiencia. El porcentaje total de vacas eliminadas fue menor (P<0.05) para el 20% más eficiente de los hatos (28%) que para el 80% menos eficiente (34%).

Conclusiones

Existen diferencias debidas a la región en los parámetros reproductivos de las lecherías de México que pueden ser atribuidas a diferencias en el cumplimiento de los programas, así como a diferencias en el tamaño del hato, administración o manejo y en el medio ambiente.

Los datos relativos al 20% más eficiente de los hatos, sugieren que pueden alcanzarse niveles de eficiencia reproductiva comparables a aquéllos alcanzados en los sistemas más exitosos de los EEUU (Caraviello et al., Moeller et al). Es interesante hacer notar que los hatos situados en el 20% más eficiente en nuestra evaluación reproductiva, fueron también los hatos con mayores niveles de producción de leche. Esto sugiere que puede lograrse una alta eficiencia reproductiva mientras por otro lado se mantienen altos niveles de producción de leche. Esta observación está en concordancia con reportes recientes que mostraron una mayor eficiencia reproductiva en hatos con altos niveles de producción de leche (LeBlanch).

Otra observación interesante es que, aun cuando los hatos menos eficientes tenían períodos de espera voluntaria más cortos y comenzaban a inseminar las vacas más tempranamente en el período postparto, ese inicio temprano de las inseminaciones no mejoró la producción de preñeces para ese grupo de hatos, como lo demuestra el porcentaje de vacas gestantes a los 100 DEL. Se observó así mismo que, lo hatos más eficientes fueron también los que tuvieron porcentajes de desecho más bajos hasta los 60 postparto. Estos hallazgos confirman que buenas prácticas de manejo durante el peri-parto y un período de espera voluntaria más adecuado y quizás más prolongado; combinados con un programa estratégico, son muy importantes para el éxito reproductivo del hato (Chebel).

Los hatos en el mejor 20% en eficiencia tuvieron más alto riesgo de inseminación (tasa de servicios), inseminaban más vacas con IATF y lograban mayores tasas de concepción tanto para las inseminaciones IATF como para aquéllas realizadas a celo natural. Así mismo, esos hatos identificaban las preñeces y las reconfirmaban de manera más temprana y también re-inseminaban las vacas más rápidamente, como lo demuestra el menor número de días para re-enrolamiento. Todas estas son características de un programa reproductivo robusto, necesarias para lograr un nivel más alto de éxito reproductivo. GI

Autor/es: Cavazos-García, F., López, H., González, A., Ruiz, L., Vergara, C

 

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