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La Pasteurización Lenta a Baja Temperatura Aplicaciones en el calostro bovino (Segunda parte)

La Pasteurización Lenta a Baja Temperatura Aplicaciones en el calostro bovino   (Segunda parte)

En este experimento, la pasteurización prolongada a baja temperatura (60oC- 60 min), no afecto las cualidades nutricionales o la desnaturalización de las proteínas contenidas en el calostro, eliminando efectivamente la bacteria oportunista E. coli y promoviendo la colonización de Bifidobacterium spp, una bacteria muy beneficiosa en el TGI y mayor componente de los llamados “pre bióticos-Pro bióticos”. La eliminación de E. coli en el calostro va a reducir las diarreas infecciosas en los terneros; reduciendo así, el constante uso y abuso de antibióticos en terneros antes del destete. Las diarreas infecciosas son los mayores causantes de mortalidad y morbilidad en terneros antes del destete. Una reducción de las diarreas infecciosa durante el pre destete, tiene bene cios económicos a corto plazo (costo del tratamiento); largo plazo (incrementos de peso y talla al destete) (Priestley et al). 

Pasteurizadores de calostro. Hoy están al alcance de cualquier presupuesto.
Estudios preliminares a esta revisión sugieren que hoy existen 
en el mercado Pasteurizadores que están perfectamente al alcance de cualquier finca comercial. Estos pasteurizadores tienen una capacidad entre 1-10 galones y el costo que es perfectamente al alcance de cualquier productor. Cualquiera que sea el tipo de pasteurizador que una nca grande o pequeña tenga, es importante seguir las siguientes indicaciones: 

1. Asegurarse siempre que el equipo está pasteurizando a las temperaturas y tiempos que el protocolo dicta. 

2. Cultive periódicamente muestras de calostro crudo y después de la pasteurización, proponiéndose una meta no mayor a 20.000 CFU’s/ml. 

3. Imponga higiene y medidas sanitarias en el equipo, almacenamiento y suministro del calostro. 

4. Uso adecuado del almacenamiento y descongelamiento del calostro con la nalidad de evitar al máximo contaminación antes y después de la pasteurización. 

5. Estimar regularmente la transferencia pasiva de IgG en los animales. Utilizar el refractómetro para medir el nivel de proteína en el calostro. ≥90% de los terneros entre 24 horas a 7 días de edad, deberían tener un nivel de proteína sérica ≥10mg/ml. 

Pasteurizadores comerciales, son muy económicos y trabajan con pequeñas cantidades de calostro que van desde 1 galón hasta 10 galones. El calostro se colecta en bolsas de 1 galón, las cuales se almacenan a -20oC hasta el momento que se van a utilizar. 

Aunque la pasteurización del calostro ha demostrado afectar algunos de los componentes bioactivos en el calostro; tales como: hormonas y factores de crecimiento entre otros; en la práctica, más y más productores están utilizado este método, tomando solamente en cuenta la tremenda ventaja que esta tecnología les ofrece al eliminar aquellos agentes infecciosos que el calostro crudo contiene. 

Una comparación que es importante mencionar es aquella que se lleva a cabo con el calostro de origen humano y que se almacena para más tarde suministrarlo a bebes que sus madres no fueron capaces de producir suficientes cantidades del mismo. Este tipo de calostro es siempre Pasteurizado bajo el método de Holder; en el cual, el calostro es pasteurizado a 62oC durante 30 minutos (Ho 62oC-30 min). 

De importancia es el tomar en cuenta, que este protocolo no considera aquellos efectos detrimentales que podría el calor tener en los componentes nutricionales; en su lugar; garantiza que el bebe iría a recibir un producto libre de material patógeno, incluyendo viruses. 

En la fotografía de arriba se notan los cambios que experimentan 5 ejemplos de calostro de muy buena calidad. Las temperaturas empleadas variaron de 59oC a 63oC. Obsérvese que a partir de los 45 minutos, las muestras sometidas a temperaturas más arriba a los 60oC, mostraron signi cantes diferencias en viscosidad, debido a la coagulación de las proteínas del calostro. 

En promedio se pierde de un 25 -30% de IgG en aquellos pasteurizadores como los recomendados (1-15 gl). Esto explica la importancia de utilizar calostro de la más alta calidad y así compensar por esa perdida. Ejemplo; calostro con un contenido proteico igual o mayor a los 60mg/ml. 

Un fenómeno importante que investigadores de las universidades de Pennsylvania y Minnesota están estudiando, es la llamada “eficiencia en absorción”, entre un calostro pasteurizado y otro que es crudo. Cuando comparados a las 24 horas de ingestión, el calostro pasteurizado mostro mayores niveles de IgG sérica que el calostro crudo y sorprendentemente, estos altos niveles fueron mantenidos hasta 5 semanas después; es importante agregar, que tanto el calostro pasteurizado como el crudo, contenían el mismo valor proteico al empezar el experimento. 

Estos tres experimentos demuestran que alimentando calostro pasteurizado incrementa la absorción de proteínas en el calostro por el TGI; incrementando el nivel sérico de IgG’s en un 25% y la e ciencia de su absorción en un 28% respectivamente. Esto demuestra que el calostro pasteurizado iría a incrementar la salud de los animales a las 24 horas y durante las primeras 5 semanas de vida. 

Estos resultados aunque demostrables en la práctica, no están completamente dilucidados. Aunque es muy posible que la eliminación o reducción de patógenos en calostro pasteurizado, pudiera ser una de las explicaciones (Hagman et al.), existe una gran cantidad de factores que hay que considerar. 

Estudios hechos en calostro de origen humano, ha demostrado que la Pasteurización afecta en formas muy diferentes los diferentes componentes del calostro (Chiara Peila, et al). Tanto los componentes bioactivos como los nutrientes, pueden o no ser afectados por el calor de la pasteurización. 

Factores nutricionales en la dieta que afectan el desarrollo del aparato digestivo de las terneras. 

Una de las funciones del tracto gastro intestinal (TGI), es la de proteger al huésped de aquellos componentes en la dieta que podrían ser nocivos, evitar su absorción y excretarlos tan pronto como sea posible. Los enterocitos tienen la importante función de discernir entre factores nutricionales de importancia de aquellos que no lo son (Gaebel et al). 

El TGI en rumiantes recién nacidos se comporta en forma muy semejante al de un animal monogástrico y no es hasta los 3-4 meses de edad que el rumen es completamente funcional. Esta situación con ere a los terneros recién nacidos problemas de tipo nutricional y salud importantes en aquellos sistemas intensivos dedicados a la producción de leche, que crían terneras de re emplazo para sustituir las vacas que están dejando el rebaño. Las enfermedades del TGI en terneras, particularmente diarreas del neonato, causan en Norteamérica grandes pérdidas económicas, con tasas de mortalidad en los EEUU ≥10% (USDA); así mismo, el porcentaje de morbilidad alcanza hasta un 46%, con infecciones del TGI a la cabeza de la mayoría de las encuestas. 

Un estudio realizado en fincas comerciales en Ontario y Minnesota (2874 terneras entre 3-4 meses de edad), reporto que el 23% de las mismas tuvieron infecciones de tipo digestivo y requirieron tratamiento con antibióticos (Windeyer et al). 

Sin duda alguna la etapa de crecimiento más estresante en una vaca de leche, es durante el periodo desde el nacimiento al destete. Durante los últimos 50 años, el sistema tradicional de crianza de terneras ha sido aquel que limita el animal a un consumo diario de leche equivalente al 10% de su peso vivo, con el n de estimular el animal a consumir más sólidos no lácteos desde una edad temprana y con esto el desarrollo del rumen. Aunado a esta práctica, los animales son privados del contacto con otras terneras y crecen hasta el destete en solitario, evitando así enfermedades transmisibles por contacto directo. 10% del peso vivo, es solamente la mitad de lo que un animal a esa edad debería estar consumiendo. La alimentación restringida a 2-3 bebidas por día, contradice el número de bebidas diarias que los animales realizarían creciendo en pastoreo libre con la madre a su lado, con acceso a la ubre ≥ 9 veces/día. 

Las terneras criadas en solitario hasta el destete, son privadas de manifestar el más básico comportamiento social de la especie, que es aquel de formar “rebaños”. Prácticas de manejo modernas tales como el destete precoz, persigue abaratar los costos de producción, reduciendo la alimentación con leche a las 4-5 semanas de edad y obligando a las terneras a consumir más concentrados, durante una edad en donde el rumen esta pobremente desarrollado; todas estas prácticas, repercuten en el crecimiento normal de las terneras y tienden a modi car la capacidad siológica innata del tracto gastro intestinal. 

Prácticas de manejo, alojamiento y nutrición de terneras están siendo re evaluadas estos últimos años (Jasper and Weary; Khan et al., Soberon et al). Todavía se desconoce el efecto que prácticas tradicionales utilizadas hoy en la alimentación de terneras, causan en el desarrollo normal del tracto gastro-intestinal (TGI). Un mayor conocimiento de estos efectos, representaría una mayor oportunidad de mejorar la salud, productividad y bienestar de los animales. 

Estado nutricional de la vaca gestante impacta el desarrollo del TGI del neonato 

El desarrollo del TGI en ganado vacuno se inicia desde los primeros 30 días de la gestación, seguido de un desarrollo acelerado durante el último trimestre de la gestación (Guilloteau et al). La nutrición de la vaca gestante juega un papel importante durante ese periodo de crecimiento fetal, durante una etapa de producción en la vaca lechera que demanda una estricta nutrición balanceada para la producción de leche. Restricciones impuestas a la vaca gestante durante la gestación, impacta el desarrollo normal del TGI (Duarte et al). Estos cambios han sido evaluados de acuerdo a los cambios histológicos observados en el epitelio intestinal en varios estados de desarrollo fetal; tales como: el peso del TGI, tamaño y profundidad de las criptas y vellosidades de la mucosa intestinal, desarrollo del sistema vascular del TGI (Trahair et al,. Meyer et al., Duarte et al). 

Nutrición de la vaca gestante y su impacto en el TGI del feto es un tema actual de investigación y es poco lo que sabemos. Sabemos que su impacto di ere en vacas multíparas con respecto a vacas primíparas (Meyer et al). GI 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Autor/es: Umberto Francesa 

Modificado por última vez enLunes, 12 Junio 2017 10:34
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