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La industria lechera se prepara para la batalla con EU y Europa

La industria lechera en México ha logrado una transformación profunda, con base en la calidad y el desarrollo de nuevos productos. ¿El resultado? Ahora los mexicanos consumen muchos más lácteos. Sin embargo, aún existen retos que debe enfrentar.


 

La industria lechera del país es, sin duda, una historia de éxito. Y aunque se trata de un sector maduro, su futuro es promisorio, gracias al nivel de innovación y creatividad en productos terminados (leches ultrapasteurizadas, quesos, leches industriales, yogur, fórmulas infantiles, cremas y mantequillas, helados y postres) y a la tecnología para dar valor agregado que ha alcanzado en los últimos 10 años. Esto ha permitido que muchas empresas incursionen en el mercado de exportación a distintos países, principalmente Estados Unidos, Centro y Sudamérica.

“La industria lechera está creciendo en algunos segmentos a tasas de doble dígito, como el de la mantequilla (17%), la crema (14%) y los quesos (11%), y de manera más moderada la leche blanca (7%), el yogur (6%) y la leche saborizada (4%)”, destaca Miguel Ángel García Paredes, presidente de la Cámara Nacional de Industriales de la Leche (Canilec), organismo que representa 130 empresas, las cuales procesan el 86% de la producción formal del país.

¿Qué espera el también director de Relaciones Institucionales de Grupo Lala para este sector en 2018 y hacia adelante? Crecimientos superiores, gracias al cambio de conciencia de la gente, que ahora busca una alimentación más adecuada. La leche está en los primeros lugares de los alimentos nutritivos y saludables.

Pero no será una tarea sencilla. Si bien existe un cambio de conciencia de la gente, el consumo per cápita en México es de 130 litros al año, muy por debajo del consumo mínimo recomendado por la FAO, que es de 180 litros. Estamos hablando de un déficit por habitante de 50 litros: esto es 6,000 millones de litros de leche, casi la mitad de lo que produce el sector primario (ganaderos). Países en desarrollo, como Uruguay, Costa Rica, Argentina y Brasil, están por arriba o más cerca que México de alcanzar dicha cantidad.

“Tenemos una industria fuerte, competitiva, madura, con un futuro promisorio, pero debemos solventar el principal reto del sector, que es incrementar el consumo de lácteos al nivel recomendado por la FAO”, subraya García Paredes.

Los retos de la industria lechera

El avance que se ha tenido en este punto ha sido importante, toda vez que en 1994 el consumo de leche per cápita en México era de solo 99.1 litros: 30.9 litros menos que el año pasado, según el estudio Situación actual y perspectiva de la producción de leche de ganado bovino en México 1990-2000, realizado por la Sagarpa. Otro reto importante para el sector es incrementar, desde la cadena primaria hasta el consumidor final, la participación de la producción nacional.

“México es uno de los países más importantes en cuanto a producción de leche, pero sigue siendo deficitario”, reconoce el presidente de la Canilec.

En 1994, la producción de leche en México apenas alcanzaba los 6,000 millones de litros. Hoy, 23 años después, se producen 11,600 millones de litros, pero se importan 4,500 millones (la gran mayoría de ellos de leche en polvo), toda vez que el consumo nacional de productos lácteos es de 15,000 millones de litros.

El año pasado, México ocupó la octava posición en la producción mundial de leche, por debajo de países como Nueva Zelanda (21,600 millones de litros), Brasil (24,208 millones) y Rusia (30,195 millones), pero por arriba de Argentina (10,650 millones) y Ucrania (10,200 millones). Sin embargo, también fue el quinto comprador de leche (en polvo, líquida, evaporada, condensada, sólidos lácteos, preparaciones y otros productos) del mundo.

Se espera que en 2025 se produzcan 14,200 millones de litros de leche, para abastecer un mercado de 18,200 millones de litros en un México de casi 130 millones de habitantes.

México seguirá necesitando importar materias primas que complementen la producción nacional. El crecimiento de la producción primaria, a pesar de mostrar índices superiores al crecimiento de la población, no es suficiente para abastecer una industria que ha logrado una transformación profunda, obtenida con base en la calidad y desarrollo de nuevos productos. Esto ha provocado un mayor consumo de lácteos. No obstante, se espera que la industria lechera sea abastecida por ganaderos más integrados (actualmente existen más de 200,000 productores), que cuenten con sistemas de enfriamiento, estandarización y transporte.

Otros retos que deberá enfrentar la industria son el aprovechamiento integral del suero de leche, generado por el sector quesero; mantener la innovación alcanzada en productos terminados y tecnología para dar valor agregado; e intensificar la autorregularización en la calidad, normalización y ética comerciales, así como inocuidad en toda la cadena.

Las negociaciones en el TLCAN

Actualmente, nuestras exportaciones de productos lácteos son pequeñas (1,000 millones de litros), siendo Estados Unidos el principal destino, seguido de Centroamérica. La industria lechera tiene puesta la mira en el mercado latino del vecino del norte, sobre todo en los estados de California, Texas e Illinois, más en el norte.

“El mercado americano es un mercado gigantesco, 10 veces mayor que el nuestro. Estamos ante una posibilidad enorme. Nuestro primer mercado sería el de la nostalgia, que tiene que ver con aquellas entidades donde hay más latinos, específicamente mexicanos en la frontera sur”, explica García Paredes.

Pero hay un problema: su legislación en materia de regulación sanitaria y de calidad, llamada Grado A, que verifica la calidad y la inocuidad del producto terminado, y que hoy sigue siendo un freno para los productos terminados de México. ¿Por qué? Porque el Grado A tiene que ver con el estatus zoosanitario de los hatos ganaderos y en México tenemos todavía que controlar algunas cuestiones zoosanitarias. “Ya estamos trabajando en ello; incluso se está viendo ese tema en las negociaciones del TLCAN. Lo que estamos pidiendo a Estados Unidos es que nos permitan la flexibilización del Grado A, de tal modo que podamos tener la posibilidad de colocar nuestros productos terminados en su mercado, porque son productos inocuos, que cumplen con todas sus certificaciones”, agrega el presidente de la Canilec.

El ejecutivo descarta que Estados Unidos salga del TLCAN. “Difícilmente lo harán y, si lo hacen, tendrían que buscar otro mercado para colocar la oferta que han venido colocando en México de leche descremada en polvo”.

La amenaza europea

García Paredes reconoce que la apertura a nuevos mercados aumentará la competitividad del país, pero hay que ser cautelosos. “Nuestros mercados de interés son Norteamérica, Centroamérica y el norte de Sudamérica. No tenemos el músculo para exportar a Europa, Argentina, Brasil y Asia, que no solo son productores de materia prima (leche), sino también de producto terminado, máxime quesos. Hay que pedirle a la autoridad la protección suficiente y no abrirnos de manera deliberada e indiscriminada con estas zonas comerciales. En el caso de Europa, en particular, nos preocupa el potencial que tiene en quesos. Nosotros tenemos muy pocos intereses ofensivos y sí hay mucho interés de ellos en entrar al mercado mexicano”, concluye.

Por lo pronto, asegura el presidente de Canilec, la industria lechera debe enfocarse en el mercado interno. “Tenemos un mercado relativamente grande, pero hay que buscar abastecerlo y hacerlo crecer”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Alto Nivel 

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