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Vacas secas bien ventiladas tienen descendencia más saludable y productiva

Vacas secas bien ventiladas tienen descendencia más saludable y productiva

La investigación muestra que la ventilación tardía en vacas secas conduce no sólo a crías más saludables sino que también ofrece ventajas en la reproducción a largo plazo y rendimiento de leche en esas becerras. 

Muchos estudios muestran que el estrés calórico durante el periodo seco reduce la ingesta de alimento de la vaca y debilita la inmunidad, dando como resultado una transición menos eficiente de la gestación a la lactancia. 

También, las vacas que experimentan estrés calórico preparto tienen un desarrollo de la glándula mamaria disparejo durante el periodo seco, lo que conduce a una menor producción de leche en la lactancia subsecuente. 

Sin embargo, el impacto del estrés calórico en el periodo seco no solo afecta la salud de las vacas y su productividad; también tienen efectos notables en el rendimiento de la becerra. Las crías nacidas de madres estresadas por el calor son hasta 11 libras más ligeras al nacimiento, y esta diferencia en peso corporal se extiende hasta el periodo de pre destete. 

Además, después de la ingestión de calostro, esas becerras tienen una disminución en la absorción de inmunoglobulinas (Ig), lo que resulta en una baja concentración de Ig en sangre y un incremento en el riesgo de falla en la transferencia pasiva comparado con aquellas vacas que parieron en un clima ventilado o fresco. 

Esto es de importancia en salud y supervivencia de becerras pre destetadas porque la protección inmune en el recién nacido depende en gran medida de la transferencia de Ig en el calostro. Además, los datos también muestran que la inmunidad celular de la becerra, el otro brazo de la función inmune, también se ve comprometida por el estrés calórico en la última etapa de gestación. Estos factores combinados ponen a la becerra en un riesgo mayor de enfermarse y morir. 

En adición al sistema inmune, el estrés calórico materno durante el periodo seco, puede modificar el metabolismo del recién nacido y alterar su composición corporal a medida que crece. 

Específicamente, un estudio reciente sugiere que, en comparación con aquellas que vienen de vacas que es- tuvieron refrescadas y bien ventiladas, las becerras nacidas de vacas que sufrieron estrés calórico muestran una respuesta más fuerte de insulina en todo el cuerpo; en otras palabras, sus cuerpos tienen una mayor habilidad de absorber glucosa y almacenar esa energía en forma de grasa. 

Aunque todavía falta evidencia sólida, estos datos indican una posibilidad de que las becerras nacidas de vacas con estrés calórico en su periodo seco tengan un aumento en la de- posición de grasa en su vida futura, lo que se traduce en una mayor puntuación de la condición corporal y un desempeño reproductivo inferior en su producción de leche. 

Para investigar más a fondo los posibles efectos que se llevan por el estrés calórico prenatal en la sobre- vivencia de las becerras, crecimiento, fertilidad y futura producción de leche, los datos de animales de previos experimentos conducidos durante cinco años consecutivos en Florida se reunieron y analizaron. 

Este estudio fue presentado en la reunión ADSA-ASAS 2013. En estos experimentos todas las vacas fueron secadas 46 días antes de su parto es- perado y fueron alojadas en su mismo granero freestall pero sólo la mitad de las vacas fueron ventiladas y refrescadas por aspersores sobre su área de alimentación y con ventiladores sobre el comedero y cubículos. Después del nacimiento, todos los becerros fueron alojados individualmente en casetas bajo un granero común y manejadas de la misma manera. 

Todas las becerras recibieron 3.8 litros de calostro dentro de las pri- meras cuatro horas de nacimiento y fueron destetadas a los 49 días de edad. Un total de 146 becerras fueron incluidas en el análisis para sobrevivencia, pero solo 38 vaquillas fueron incluidas en el análisis para reproducción y producción de leche. La mayoría de las becerras fueron concebidas por I.A., pero algunas fueron concebidas por fertilización in vitro y las que fueron distribuidas entre tratamientos. 

Como era de esperarse, las becerras que experimentaron estrés calórico durante la gestación tardía eran 12 libras más ligeras al nacimiento que las becerras nacidas de vacas ventiladas, y esta diferencia en condición corporal persistió durante todo el periodo prepuberal, con una tasa de crecimiento similar. 

Al analizar la tasa de supervivencia, las vaquillas nacidas de vacas con estrés calórico en su periodo seco fueron más propensas a dejar el hato antes de la pubertad debido a enfermedades, malformaciones o retardo en el crecimiento comparadas con aquellas nacidas de vacas ventiladas o refrescadas. 

Por otra parte, un mayor porcentaje de vaquillas nacidas de madres ventiladas fueron capaces de completar su primera lactancia en comparación con aquellas nacidas de vacas estresadas por calor. Estos datos ofrecen más evidencia del impacto negativo del estrés calórico materno en la salud y sobrevivencia de las becerras. 

Independientemente del rendimiento reproductivo, las vaquillas de madres estresadas por calor requirieron más servicios para ser confirmadas preñadas después de 30 días de inseminación comparadas con las vaquillas nacidas de vacas bien ventiladas. 

Una posible explicación para esta diferencia puede ser el efecto di- recto de la condición corporal en la fertilidad, mientras más pesadas las vaquillas parece ser que se preñan más pronto. Sin embargo, no hubo efecto del tratamiento sobre la primera inseminación, número de servicios por preñez confirmada a 50 días después de la inseminación y edad al primer parto. 

El número más pequeño de animales en el presente estudio impide una interpretación en el impacto del estrés calórico materno en el desempeño reproductivo de su descendencia. 

En la primer lactancia, las vaquillas  Un estudio reciente sugiere que, que experimentaron estrés calórico materno durante su gestación tardía produjeron 10 libras de leche menos por día de leche hasta 35 semanas en leche comparadas con las de control, pero sin diferencias en porcentaje de proteína, grasa o lactosa. 

La producción de leche más baja puede explicarse por su diferencia en tamaño, ya que las vaquillas nacidas de vacas estresadas por calor fueron más ligeras y pequeñas hasta su primer año de vida. Pero curiosamente, cuando se analiza el peso corporal al nacimiento y durante la lactación, no se observaron diferencias entre los tratamientos. 

Por tanto, estos datos pueden indicar diferencias en el desarrollo de la glán- dula mamaria y e ciencia metabólica como consecuencia de un ambiente en el útero empobrecido debido a la hipertermia. 

Vacas secas bien2

Este estudio ofrece otras líneas de evidencia de que el estrés calórico durante el periodo seco no solo desajusta el crecimiento fetal y la inmunidad del becerro, sino también induce un fenotipo que impacta negativamente su sobrevivencia, fertilidad y producción de leche hasta la primer lactancia de su descendencia. 

Aunque otros estudios con mayor cantidad de animales eran necesarios con el n de comprender totalmente los efectos del estrés calórico en el útero en morbilidad y mortalidad en la fase prepuberal, se llega al acuerdo de que es muy importante asegurar el enfriamiento de vacas secas durante el verano para evitar los efectos negativos en vacas y su descendencia. 

comparadas con aquellas que nacen de vacas bien ventiladas, las becerras nacidas de vacas con estrés calórico son más propensas a tener una condición corporal mayor como vacas, junto a un bajo rendimiento reproductivo y producción de leche. (Cortesía de P.D.) 

EN RESUMEN 

- Los impactos en becerras nacidas de vacas estresadas por calor: 

- Crías nacidas con 12 libras menos que persiste durante el periodo prepuberal. 

- Protección inmunológica com- prometida debido a una e ciencia disminuida en la absorción de inmunoglobulinas, también conocido como transferencia pasiva. 

- Inmunidad celular disminuida. 

- Potencial de calificar con una condición corporal mayor como vacas, jun- to a un bajo rendimiento reproductivo y producción de leche, debido a un incremento en el depósito de grasa. 

- Menos probable que complete su primer lactancia y más probable que deje el hato antes de la pubertad. 

- Requiere más servicios para confirmar preñez al día 30 después de inseminada. 

- Produce 10 libras menos de leche por día durante su primer lactancia. GI 

 

 

 

 

 

 


 

Fuente:  Ana Paula A. Monteiro, DVM, MS, es una cientí co investigadora de la Universidad de Georgia. Traducción: MVZ Brenda Yumibe, Alta Genetics México 

Modificado por última vez enViernes, 02 Diciembre 2016 10:55
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